Historia del cafe Produccion de cafe en el mundo Cultivo Origen del



Historia del Café: Producción de café en el mundo Cultivo y Origen

La historia del café se pierde en la noche de los tiempos; pero en el torbellino de la vida moderna, el granito pardo sigue animando una industria muy importante. Para nosotros los occidentales el café es de trescientos años, pero en el Oriente ya se había extendido como una bebida, en todos los niveles de la sociedad, desde los tiempos anteriores.

Las fechas definitivas primero se remontan a 800 a.C., pero ya Homero, y muchas leyendas árabes, cuentan  historias de una misteriosa bebida negra y amarga con gran poder de estimulación.

En un rincón de su confitería favorita  un hombre de la ciudad, después de una jornada agobiadora, entra por breves instantes, le espera una taza de café. Es suficiente que vea desprenderse el vapor de la reluciente máquina y que huela su delicado aroma, para que ese hombre cansado experimente una sensación de bienestar.

Pero ese grano de café, que encierra tanta fuerza y que desde hace tres siglos desempeña un papel tan importante en nuestra vida, ya que para muchos de nosotros marca el ritmo del día, tiene una historia particularmente interesante, en general ignorada por el consumidor apurado que saborea su bebida preferida.

Los países productores de café son muy numerosos; por unos instantes vamos a trasladarnos al Brasil que es el más importante. Aquí vemos, delante de nosotros, la ondulante extensión de las plantaciones. Hasta más allá de donde alcanza la vista se levantan, en filas apretadas, unos arbustos cuyas raíces se hunden en la tierra roja.

cultivo cafe

Estas plantas, de tupidas hojas de color verde oscuro, están permanentemente cuajadas de flores blancas y de bayas bermejas. El cafeto alcanza tres metros de altura. Sus hojas se asemejan a las del laurel de nuestros jardines, pero son más oscuras en su faz externa y más claras en la interna. Tiene fragantes flores pálidas, razón por la cual se le llama también “jazmín de Arabia”.

Durante casi todo el año el arbusto tiene, al mismo tiempo, flores y frutos. Estos últimos, en forma de racimos, nos recuerdan las cerezas por su aspecto y su color. Su pulpa envuelve dos granos coriáceos pegados uno al otro, convexos en el lado externo, achatados y marcados con un surco longitudinal en el interno. (ver imagen abajo)

Sólo unas diez especies se cultivan en diferentes partes del mundo. Mientras que la planta silvestre puede llegar de diez a doce metros de altura, en una plantación  alcanza una altura que varía entre tres y cinco metros, excepto en Colombia, donde rara vez supera los dos metros. Esto hace que la cosecha y la floración más fácil, y el cultivo más económico.

Las hojas varían en función de la etapa de crecimiento, verde oscuro, verde claro y amarillo de bronce. Las flores son blancas, en racimos, y olorosas como el jazmín español. Flores pronto dan paso a una baya roja, más o menos oscuro, dependiendo de la variedad vegetal.



cafe planta      cafe granos

 La planta del café es una planta perenne de hoja perenne dicotiledóneas leñosas que pertenece a la familia Rubiaceae.
Ya que crece a una altura relativamente grande, es más exacto describirla como un árbol de café.
Desde hace mucho se conocen sus propiedades y su cultivo se extiende cada día mas.
Aquí mostramos el arbusto con una rama con frutos; y  vista de los granos.

LA FAZENDA EN BRASIL: En el mismo centro de la plantación se levanta la fazenda (en Brasil), típica estancia de Centro y Sudamérica, que suele ser la casa del colono, fastuosa casi siempre y rodeada de hermosos jardines. Más allá se levantan los edificios destinados al manipuleo del café y los amplios patios de cemento donde se seca.

Más lejos aún se agrupan las casas de los campesinos, que, en las plantaciones importantes, alcanzan a varios centenares de trabajadores, cantidad necesaria si pensamos en los millones de plantas que necesitan constantes, rápidos y a veces agobiadores cuidados.

La primera operación es la siembra. Como el grano pierde rápidamente su capacidad de germinar, se lo pone aún fresco en la tierra y se lo protege del sol y del viento. Casi desde su nacimiento el arbusto es llevado a un invernáculo. Al año se lo planta en el hoyo donde quedará definitivamente. Sólo al cuarto año fructificará. Entre el séptimo y el octavo alcanza su pleno rendimiento, que durará quince o veinte anos más. Después de los treinta o cuarenta se volverá estéril.

La cosecha es la operación más importante y también la más delicada. Todo el personal se moviliza: hombres, mujeres y niños, pues la tarea es compleja. Si los granos no reciben los cuidados necesarios dentro de las cuatro o cinco horas después de su cosecha, fermentan y se tornan ácidos.

Existen dos procedimientos para despojar a los granos de su capa carnosa: uno es el procedimiento en seco, que se usa para los cafés “naturales” (corrientes), y el otro, que da los cafés “lavados” es el de humedecer los frutos. El primero es el más usual. Inmediatamente después de ser cosechadas las bayas se exponen en grandes patios y el sol se encarga de secarlas. Se mueven con rastrillos para que la acción del sol sea uniforme.

Una vez perfectamente secas, se transportan a la fazenda, donde se pondrán en tamices mecánicos para limpiarlas de cuerpos extraños. En caso de no disponer de maquinaria, el personal cumplirá esta primera operación haciendo rebotar los frutos sobre unas cribas con velocidad y habilidad de verdaderos prestidigitadores.

Después las prensas se encargarán de romper las bayas, reducidas ya a una especie de corteza desecada, para dejar salir los granos, que pasarán, para librarlos de toda impureza, por otros tamices sometidos a corrientes de aire cuidadosamente dosificadas. Se llega así a una de las últimas operaciones: los granos se ponen en unas máquinas especiales “clasificadoras”, provistas de separadores inclinados que los dividirán según su grosor. Las cortezas quemadas son un excelente abono.

El manipuleo por vía húmeda resulta mucho más caro. Los frutos se sumergen en grandes cubas y es el agua la encargada de llevarlos hasta los aparatos que separarán los granos de la pulpa. El producto así conseguido se coloca, durante más o menos treinta y seis horas, en unas cisternas de fermentación y se exponen luego al sol, o también en unos aparatos apropiados, para darles ese color particular tan apreciado que es el “punto” del café.



La última operación consiste en hacer pasar los granos a la “brilladora”, donde un tubo de metal bronceado les dará, por frotación, el brillo deseado. Listos ya para ser tostados, los granos se embolsan y se envían a los lugares de consumo.

En 1727 el cultivo del café se inició en el norte de Brasil, pero las condiciones climáticas pobres desplazaron gradualmente los cultivos, en primer lugar a Río de Janeiro y, por último (1800-1850) a los Estados de San Pablo y Minas, donde el café encontró su entorno ideal, hasta que se convirtió en el recurso económico más importante de Brasil.  Fue precisamente en el período 1740-1805 que el cultivo del café alcanzó su extensión superior, en Centro y Sudamérica.

ORIGEN, HISTORIA Y LEYENDA

leyenda cafe

El café es originario del África Oriental, pero Arabia puede considerarse su patria. En el año 1000 aproximadamente , Avicena administraba el café como una medicina. Y hay una extraña historia, que data de pastor arabe cafe1400, que cuenta que un pastor árabe, cuidando las cabras de su rebaño, notó que, cuando comían las bayas de ciertos arbustos, se excitaban y saltaban enloquecidas.

El pastor recogió algunas de esas bayas y las llevó a un anciano sabio que, haciéndolas hervir, obtuvo una infusión de perfume desconocido. El gusto resultó amargo, pero qué dulce impresión de bienestar comunicaba a todo el cuerpo y qué lucidez daba a la mente!

Los árabes quisieron guardar celosamente el secreto y prohibieron la exportación de la preciosa planta. Hasta que, en el siglo XVII, una caravana consiguió sacar del país unos cuantos granos de café. Efectivamente, al final de ese siglo, las plantaciones empezaron a prosperar en muchas regiones tropicales. Los holandeses fomentaron su cultivo en las colonias del océano Índico, y los franceses no tardaron en imitarlos.

A finales de 1500, los comerciantes vendían café en Europa, introduciendo así la nueva bebida en la vida de Occidente y la costumbre. La mayor parte del café exportado a los mercados europeos procedían de los puertos de Alejandría y Esmirna. Pero las crecientes necesidades de un mercado en crecimiento, la mejora de los conocimientos botánicos de la planta de café, y los altos impuestos que había en los puertos de embarque y llevó a los científicos a intentar el trasplante del café en otros países.

Los neerlandeses en sus colonias de ultramar (Batavia y Java), los franceses en 1723 en Martinica, y más tarde en las Antillas, y después el Inglés, español y portugués, comenzó a invadir los cinturones tropicales de Asia y América. Por ejemplo en 1720, un oficial llevó unas plantas a la Martinica y de allí esos arbustos se exportaron, poco a poco, a la América Central y a la del Sur. Existe también la versión de que antes del siglo XVII médicos persas y árabes empleaban el café para tratar determinadas enfermedades.

Se dice también que fueron unos mercaderes venecianos quienes revelaron en Europa el secreto del negro y sabroso estimulante. En Venecia el primer “café” se inauguró en 1640, y pronto otras ciudades europeas tuvieron los suyos. En 1672, un armenio llamado Pascali abrió en la Feria de San Germán el primer “café público” de París. Las casa de café se extendieron rápidamente por toda Europa convertirse en centros para el intercambio intelectual. Muchas grandes mentes de Europa utiliza esta bebida, y el foro, como un trampolín para el pensamiento elevado y la creatividad.



Los Árabes fueron los primeros en descubrir las virtudes y las posibilidades económicas del café.
Esto fue porque desarrollaron todo el proceso de cultivo y procesamiento del café y lo guardaron como un secreto.
Los Árabes también trataron de evitar la extradición de cualquier semilla de café.

El café fue declarado la bebida nacional de los Estados Unidos luego colonizada por el Congreso Continental, en protesta por el impuesto excesivos sobre el té exigidos y percibidos por la corona británica.

Café expreso: «Café Espress», es una reciente innovación en la manera de preparar el café, y tuvo su origen en 1822, con la innovación de la máquina de café crudo en granos por primera vez en Francia. Los italianos perfeccionaron esta máquina maravillosa y fueron los primeros en fabricarlo. Espress se ha convertido en una parte tan integral de la vida y la cultura italiana que actualmente hay unas 400.000 barras de café en Italia.

La palabra café deriva, según algunos, del país de Kaffa donde el cafeto crecía en abundancia, y, según otros, de la palabra turca quahvé, que designaba al principio el vino y toda bebida excitante. Las denominaciones de las diferentes especies de café derivan de los nombres de los países productores o de los puertos de embarque. También se dice que Linneo cuando clasificó las plantas, la llamó:»coffea«

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Por ejemplo, el café moka lleva el nombre de una ciudad ribereña del mar Rojo, en la provincia del Yemén. La Martinica, Puerto Rico, Colombia y Java son célebres por sus variedades de café. Muy apreciados son los granos redondos del moka. La singularidad de esa especie consiste en que, de dos granos, tan sólo uno alcanza madurez.

Hoy en día, el café es un gigante de la industria mundial que emplea a más de 20 millones de personas. Esta mercancía está en segundo lugar sólo al petróleo en términos de dólares negociados en todo el mundo. Con más de 400 mil millones de tazas consumidas cada año, el café es la bebida más popular del mundo. Si usted puede imaginar, en Brasil, más de 5 millones de personas están empleadas en el cultivo y la recolección de más de 3 mil millones de plantas de café.

ALGO MAS… En Europa, el café llegó por dos rutas: una, fue Venecia y la otra, Viena. Los mercaderes venecianos se aficionaron al café en los enclaves que poseían en el Imperio turco, y de allí lo llevaron a la ciudad de la laguna, donde a finales del siglo XVI ya se consumía.

Por otra parte, los turcos, que invadían Europa y llegaron a las puertas de Viena, cuando levantaron el cerco a esta ciudad dejaron abandonados centenares de sacos que un polaco llamado Kolschitzky reclamó como recompensa por un acto heroico que había realizado. Al principio, el café desagradó a los vieneses debido al poso característico del café turco, pero Kolschitzky ideó colar la infusión, modalidad que tomó el nombre de «a la vienesa».

En Venecia, donde el café se tomaba al comienzo como medicamento, alcanzó gran popularidad como digestivo, y en 1680 empezaron a aparecer en la plaza de San Marcos unas tiende-citas que expendían el negro brebaje y que, por ello, se llamaron cafés.

En 1720 se abrió el café Florian, que aún existe en la plaza, a mano derecha según se mira la basílica de San Marcos. Recomiendo a todo visitante que dedique unos minutos de su tiempo, los más que pueda, a tomar un café en el Florian, decorado al estilo del siglo xvm, y que recuerde que en aquellos sofás y en aquellas banquetas se sentaron personajes como Wagner, Dostoievski, lord Byron, Marcel Proust, Alfred de Musset, George Sand, Stravinski, Chaikovski y tantos y tantos más.

En España, el café tuvo que competir con la moda del chocolate y con las prevenciones que los médicos manifestaban hacia el negro líquido.

CRONOLOGÍA

ANTES DEL AÑO 1000 – La tribu galla, de Etiopía, emplea las bayas de una cierta planta para obtener energía.

1000 — Comerciantes árabes sacan el café (kawa) por primera vez de la península arábiga y empieza su cultivo en plantaciones.

1453 — Los turcos otomanos introducen el café en Constantinopla.

1457 — Abre la primera tienda de cafés del mundo, Kiva Han, en Constantinopla.

1511 — El gobernador de la Meca, Khaír Beg, prohíbe el café por miedo a que pueda favorecer la rebelión contra su gobierno. Irritado, el sultán ordena su ejecución.

1583 — El médico alemán Leonard Rauwoif describe el café por primera vez en Occidente: una bebida negra como la tinta que se toma en Oriente Medio todas las mañanas y que está formada por agua y la semilla de un árbol.

1600 — El café se introduce en Occidente por medio de los comerciantes venecianos. Los consejeros del papa Clemente Vil le sugieren su prohibición, al venir de sus enemigos más encarnizados, pero el papa lo considera una bebida aceptable para el cristianismo.

1607 — El capitán John Smith, de Virginia, introduce el café en América del Norte.

1616 — La Compañía de las Indias Orientales holandesa roba plantas de café en el puerto de Mocha, en Yemen, y las exporta a Ceilán.

1645 — Se abre la primera cafetería en Italia, debido al comercio entre los otomanos con Venecia.

1652 — Un judío venido de Turquía llamado Jacob abre la primera cafetería de Inglaterra en Oxford, Queen’s Lañe Coffee House. Poco después, un armenio llamado Rosee hace lo propio en Londres, donde se populariza el café como centro de reunión de los puritanos. La primera urna electoral de Inglaterra se coloca en el café de Miles.

1654 — La Roque abre la primera cafetería en Marsella, puerta francesa para los productos orientales, aunque no se popularizará en París hasta finales de siglo gracias al embajador otomano Mustafá Agá, que lo introduce en la corte de Luis XIV.

1668 — El café se convierte en Nueva York en la bebida favorita para acompañar los desayunos. Abre en Inglaterra la cafetería Edward Lloyd’s, frecuentada por agentes de comercio marítimo y comerciantes. En esta cafeterería se gestará la importante compañía de seguros Lloyd’s.

1672 — El armenio Hartoundian, llamado Pascal, abre una cafetería en la feria de Saint-Germain, en París.

1683 — El polaco Franz Georg Kolschitzky, que había vivido en Turquía, inaugura la primera cafetería de Europa Central e introduce la costumbre de filtrar el café. Al abandonar el campo de batalla en desbandada, los turcos dejaron atrás quinientas sacas de café que la ciudad de Viena entregó a Kolschitzky como recompensa, y le autorizó a abrir el primer café.

1686 — El siciliano Francisco Procopio, que se había formado con el anterior Pascal, abre su propia cafetería en París, el café Procope, que tiene tanto éxito que acaba abriendo una cafetería en cada barrio y extendiendo la moda hasta el punto de que en 1721 ya había 380 cafés en París, que en 50 años serán dos mil.

1706 — Se siembran las primeras plantas de café en Europa, concretamente en los jardines botánicos de Ámsterdam.

1715 — Los jesuitas empiezan a plantar café por primera vez en Haití.

1721 — Se abre la primera cafetería de Berlín.

1726 — Primera cosecha de café americano.

1727 — El sargento brasileño Francisco de Mello Palheta viaja a la Guayana francesa, donde entabla amistad con madame de Orvilliers, esposa del gobernador de Cayena, capital de la colonia, y consigue robar varias plántulas de café y llevarlas a Belén, en Brasil.

1775 — Federico el Grande de Prusia intenta impedir la importación de café con la excusa de que está perjudicando la salud de su pueblo, pero las protestas populares lo impiden.

1900 — Los hermanos Hills son los primeros en empaqueta-el café molido en paquetes al vacío.

1901 — Luigi Bezzera patenta una máquina con un hervidor y cuatro salidas de café.

1903 — El importador alemán Ludwig Roselius entrega a un grupo de investigadores una partida de café defectuoso para salvarla, y éstos encuentran la manera de extraer la cafeína.19°5 — Desiderio Pavoni compra la patente de Bezzera y empieza a fabricar máquinas expreso.

1909 — Sale al mercado, por primera vez el café instantáneo, que había desarrollado George Constant Washington, un químico inglés residente en Guatemala que había observado en la cafetera un fino polvillo que se formaba tras el paso del vapor.

1920 — Entra en vigor la prohibición del alcohol en Estados Unidos y se disparan las ventas del café.

1927 — Se instala la primera máquina expreso en Estados Unidos en el Regio’s de Nueva York. La máquina, llamada Pavoni produce cierto olor a quemado en el café a causa del agua hirviendo que se eliminará diez años más tarde con el pistón de Cremonesi, que usa agua caliente sin hervir.

1938 — Buscando la manera de conservar los excedentes del café en Brasil la compañía Nestlé desarrolla el café liofilizado e inventa el popular Nescafé que se empieza a vender en Suiza. Ese mismo año, Cremonesi desarrolla un pistón que fuerza al agua caliente a pasar a través del café.

1942 — Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados americanos llevan en sus petates raciones de café instantáneo de la casa Maxwell.

1946 — El italiano Achilles Gagia perfecciona la máquina expreso y consigue que sus cafés tengan un aspecto cremoso. Nace el capuchino, cuyo nombre deriva de su color, parecido al de la túnica de los monjes capuchinos.

1961Faema inventa una nueva máquina de café que tiene un pistón manual para hacer que el agua pase a través del café.

1971 — Abre la primera tienda Starbucks en Seattle.

(Fuente: PIONERO de Teodoro Gómez)

UNA CURIOSIDAD SOBRE CAFETERAS
Fuente Consultada:¿Porque Los gallos cantan al amanecer? Joe Schwarcz

En las instrucciones de las cafeteras dice así: «Limpiar cada semana con vinagre si se usa solamente para hervir agua, y cada dos semanas si se usa para preparar café». ¿Qué quiere decir esto?

Estas instrucciones no parecen tener sentido. ¿Cómo puede ser que una máquina que se llena cada día de un líquido oscuro y acre necesite menos lavado que una que se llena sólo de agua limpia y cristalina? La razón por la que las cafeteras, teteras y hervidores necesitan más limpieza tiene que ver con los minerales disueltos en el agua.

El culpable es un compuesto soluble del calcio llamado carbonato de hidrógeno de calcio. Al calentar el agua, esa sustancia se descompone para contener dióxido de carbono —que al ser un gas, se disipa en el aire—, y carbonato de calcio —un componente no soluble en agua, que forma un residuo llamado cal—. Y el carbonato de hidrógeno de calcio, ¿cómo puede ser que esté ya en el agua? Proviene de los depósitos de calcárea que hay en el suelo.

Químicamente hablando, la caliza calcárea es carbonato de calcio. Aunque el carbonato de calcio no es soluble en agua, sí se disuelve en una solución con baja acidez. La superficie del agua tiene una acidez baja, porque el dióxido de carbono del aire se disuelve en la lluvia y reacciona con el agua para formar ácido carbónico. Cuando la superficie acida del agua se filtra en la tierra, deja de ser carbonato cálcico insoluble y se convierte en carbonato de hidrógeno de calcio. Al calentar el agua, la misma reacción se da a la inversa y aparecen los depósitos, acumulándose la cantidad que sea de calcárea que lleve el agua.

Si el carbonato cálcico se disuelve en el agua de lluvia, es lógico que se disuelva aún más rápido en un ácido más fuerte, como podría ser el caso del vinagre. Esto explica por qué los fabricantes de la cafetera o del hervidor de agua nos recomienden usar vinagre para limpiar el aparato. Pero ¿por qué debemos hacerlo con menos frecuencia si sólo preparamos café? Es muy simple. El café es ácido. Cada vez que hacemos una cafetera, hay una parte de la cal en el interior que se disuelve.

Tampoco debemos preocuparnos demasiado por el carbonato cálcico disuelto en el café. El carbonato cálcico es en realidad el ingrediente activo en muchos antiácidos o neutralizadores de la acidez. Lo mismo que neutraliza el exceso de acidez en el estómago, neutraliza el exceso de acidez en el café. Ahora sí que todo tiene sentido. Si el café es más ácido que el agua, previene mejor la formación de cal. Pero lo que este brebaje marrón oscuro puede llegar a hacer a nuestros conductos internos es otra historia muy diferente.

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