Origen de la Lata de Conserva Historia Alimentos Envasados Conservación



Origen de la Lata de Conserva – Historia de los Alimentos Envasados y Su Conservación

Origen del Trueque y el Dinero

Probablemente nunca conoceremos todas las razones que impulsaron por primera vez al hombre a hacer vino, pero podemos estar razonablemente seguros de una de ellas por lo menos. Cuando la cosecha de uva era particularmente buena, la gente no podía comer toda la fruta antes de que se echara a perder. Pero si podían embotellar el jugo y evitar que éste se estropeara, podían seguir disfrutando los beneficios de una buena cosecha durante muchos meses. Así que en cierto sentido podemos pensar que los primeros intentos de elaborar el vino fueron tentativas de conservación de alimentos.

Es fácil comprender por qué la gente de tiempos pasados estaba tan ansiosa de preservar alimentos. Hoy, si una parte del mundo tiene una mala cosecha, puede generalmente importar alimentos de otras regiones donde la cosecha ha sido buena. Pero hasta la era de los ferrocarriles y veloces vapores, cada zona del mundo tenía que vivir casi enteramente de sus propias cosechas, y éstas podían variar enormemente de año a año.

Como Egipto en la época de la bíblica historia de José, cualquier país podía tener varios años prósperos seguidos de varios años pobres. A menos que pudieran conservar algo de su excedente de alimento durante los años prósperos, los habitantes corrían el riesgo de sufrir hambre durante los años pobres.

Afortunadamente no es difícil mantener ciertos alimentos básicos en buenas condiciones durante largos períodos. Almacenados en graneros y depósitos secos y relativamente frescos el trigo, arroz, maíz y otros cereales se pueden conservar durante meses y aun años, aunque el moho y las bacterias generalmente causan algunas pérdidas.

Zanahorias, nabos, papas y otras raíces se pueden conservar en buenas condiciones durante varios meses enterrándolas en pozos relativamente profundos, frecuentemente forrados de paja. La carne, también, se puede conservar por lo menos durante varias semanas cortándola en trozos y ahumándola. Cierta clase de pescado se puede conservar largo tiempo secándolo bien.

lata de conserva moderna

Algunos ejemplos de métodos simples de conservación de alimentos se ven enfrente: un indio de América Central ahumando carne; un groenlandés dejando secar al viento y al sol la carne de una ballena; un esquimal usando el hielo que lo rodea como refrigerador natural; un negro africano secando carne al sol; pescado colgado a secar cerca de una aldea pesquera noruega.

Algunos ejemplos de métodos simples de conservación de alimentos se ven enfrente: un indio de América Central ahumando carne; un groenlandés dejando secar al viento y al sol la carne de una ballena; un esquimal usando el hielo que lo rodea como refrigerador natural; un negro africano secando carne al sol; pescado colgado a secar cerca de una aldea pesquera noruega.

Un método de conservación menos primitivo es el salado de carne y su conservación en barriles para su uso en largos viajes por mar. Aunque el hombre probablemente no pensó en salar la carne hasta que aprendió a ahumarla o secarla, seguramente hace varios miles de años que usa el método. Mucha gente cree que los marinos fenicios usaban sal para preservar la carne antes de los tiempos de los griegos y romanos, y la carne salada era todavía el gran sostén de los marinos en todas partes hasta después de Nelson.

A medida que pasa el tiempo, gentes diferentes de distintas partes del mundo descubrieron otros métodos de conservación. Los romanos, que tenían fama de ser buenos gourmets, buscaban caza de todas partes de su imperio y la conservaban cubriéndola de miel. A veces los galos, antes de ir a la guerra, comían carne seca en polvo, en la creencia de que les daría repentino vigor. La gente que vive cerca del Ártico, donde toda clase de vegetales son escasos gran parte del año, fue la primera en conservar hojas y plantas verdes en vinagre.

Sin embargo, todos estos métodos juntos no resolvieron enteramente el problema. Primeramente, no se practicaron en una escala lo bastante grande para conservar todo el alimento sin peligro de echarse a perder. Segundo, todos los antiguos métodos de conservación cambiaban el sabor de los alimentos, y muchos de ellos, a no dudarlo, para peor.

No fue sino hasta los comienzos del siglo XIX cuando se descubrieron algunos métodos completamente nuevos de conservar alimentos, que, en nuestro tiempo, han transformado el problema de la alimentación.

En los tiempos modernos la ciencia ha capacitado al hombre para ampliar enormemente el uso de ciertos antiguos métodos de conservación de alimentos, y también para elaborar algunos enteramente nuevos.

Durante siglos, ciertas variedades de uvas han sido secadas-generalmente al sol, para producir pasas, y, aunque menos, otras frutas, tales como manzanas y damascos. Hoy, con el uso en gran escala de máquinas eléctricas, toda clase de frutas y verduras, y aun huevos, se conservan secándolos.

El precursor de los nuevos métodos de conservación de los alimentos fue Nicolás Appert, quien se hizo famoso durante las guerras napoleónicas. Appert concibió la idea de llenar frascos de vidrio con alimentos sometidos al calor y luego cerrarlos herméticamente. Su método tuvo tanto éxito, que Napoleón le dio un premio por su trabajo. A los pocos años, Appert instaló una fábrica de conservas, ubicada en un terreno de una o dos manzanas, donde cultivó arvejas y habas verdes para destinarlas a la conservación. En una sección se hervían varios productos alimenticios en un enorme tanque de 200 litros, y en otra los frascos se llenaban y sellaban. Finalmente, los frascos llenos se sumergían en otro tanque y se volvían a calentar.



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LAS CONSERVAS Y NICOLÁS APPERT: Desde los inicios de las grandes y largas exploraciones en barcos, apareció una enfermedad que atacaba a los marineros conocida como escorbuto, y dejaba casi sin efecto los planes reales de dichas exploraciones, hecho que preocupó a los médicos de la época que intentaron encontrar una solución, pero fue la idea de un cocinero francés quien encontraría una solución definitiva envasando los alimentos en latas.

Desde hace miles de años, los hombres se enfrentan con la necesidad de conservar los alimentos. Generalmente, éstos se descomponen con rapidez, se ponen agrios y toman un sabor desagradable. Para preservarlos por largos períodos de tiempo y evitar que los pueblos pasaran hambre durante los largos meses de invierno, se introdujo la costumbre de secarlos, salarlos y ahumarlos.

Pero una dieta que consiste sólo en alimentos conservados es poco recomendable. El militar francés Napoleón Bonaparte se dio cuenta de lo importante que era alimentar en forma adecuada a los hombres de su ejército. Entonces, ofreció un premio de 12.000 francos para aquel que inventara alguna forma de mantener los alimentos frescos durante un período de tiempo prolongado.

En 1795, el inventor francés Nicolas François Appert se puso a trabajar para resolver el problema. Sabía que el biólogo italiano Lazzaro Spallanzani había demostrado que la carne no se descomponía si se la hervía durante un rato y después se la conservaba herméticamente cerrada. Appert ideó entonces un sistema para aplicar ese principio a gran escala, calentando carnes y verduras y guardándolas después herméticamente en recipientes metálicos o de vidrio. Su sistema representó el comienzo de la industria de conservas. Nicolás Appert

Sin embargo, a pesar de las precauciones que se toman, los alimentos pueden contaminarse aunque se encuentren en latas selladas o conservados en frío dentro de la heladera. Los agentes contaminantes pueden ser de origen biológico, como los hongos, los parásitos y las bacterias, o químico, como el plomo y el mercurio.

Las consecuencias de la contaminación alimentaria son variadas. A menudo se trata de una simple intoxicación que se cura en unos pocos días, pero en algunos casos es necesario realizar un tratamiento prolongado.

Nicolás Appert, inventor de las conservas alimenticias, era natural de Chalons-sur-Mer, donde nació en 1749.

Su padre, hostelero de profesión, quiso que su hijo se dedicase también a este oficio, llegando por ello Nicolás a ser un excelente cocinero, en calidad de lo cual llegó al servicio de la princesa de Forbach, una dama sumamente golosa y exigente en materia culinaria, que residía en París.

En 1780, Nicolás Appert abrió una tienda en la calle de Los Lombardos, en la capital de Francia, y allí le vino la idea de que los alimentos podían conservarse intactos, sin perder sus cualidades nutritivas, cerrándolos herméticamente en recipientes e hirviendo éstos a 100 °C, en agua.   

Fundó su primera fábrica de conservas en 1804, en Massy. A fin de tener siempre materias primas para sus conservas, adquirió varias hectáreas de terreno que dedicó al cultivo de guisantes y judías, que después conservaba para su posterior venta y consumo.

Fue intendente en la época napoleónica, e incluso obtuvo un premio de 12.000 francos por su obra, titulada El arte de conservar durante algunos años todas las sustancias vegetales y animales.

Pese a todo su talento, la patente de su invento se la quedó un norteamericano, por lo que Nicolás Appert, arruinado y olvidado de todos, falleció en la miseria a la edad de 92 años, en Massy. Allí hay una calle que lleva su nombre, como reconocimiento póstumo al gran servicio prestado al ramo de la alimentación.

antiguas latas de conserva

La razón: el avituallamiento de las fuerzas armadas francesas. El ejército ofreció en 1795 doce mil francos a quien desarrollara un sistema para conservar los alimentos, y el primero en conseguirlo, de la manera más sencilla posible, fue Nicolás Appert. Su método de esterilización aún lo siguen practicando los buenos hortelanos. Appert metía el producto a conservar en u: frasco de cristal, lo cerraba herméticamente con un tapón de corcho y lo introducía dentro de otro recipiente con agua hirviendo. Después de un largo tiempo, que dependía del alimento a conservar, se retiraba. La Marina lo puso prueba en 1804 y comprobó que el método funcionaba.

AMPLIANDO CON UN POCO DE HISTORIA: Nicolás Appert fue un pionero y precursor de los nuevos métodos de conservación de los alimentos fue , quien se hizo famoso durante las guerras napoleónicas. Appert concibió la idea de llenar frascos de vidrio con alimentos sometidos al calor y luego cerrarlos herméticamente. Su método tuvo tanto éxito, que Napoleón le dio un premio por su trabajo.

A los pocos años, Appert instaló una fábrica de conservas, ubicada en un terreno de una o dos manzanas, donde cultivó arvejas y habas verdes para destinarlas a la conservación. En una sección se hervían varios productos alimenticios en un enorme tanque de 200 litros, y en otra los frascos se llenaban y sellaban. Finalmente, los frascos llenos se sumergían en otro tanque y se volvían a calentar.

El corresponsal de un periódico, que visitó la fábrica, declaró: “El señor Appert ha encontrado la manera de detener las estaciones. Con él la primavera, el verano y el otoño viven en botellas como plantas delicadas que el jardinero protege bajo cubiertas de vidrio”.

La expresión puede parecemos algo exagerada, pero había mucho de verdad en ella, como lo muestran los diagramas de arriba, a la izquierda. La naturaleza da pocos alimentos frescos en invierno y antes de que se iniciara el envasamiento de éstos en latas y botellas, los precios de los alimentos de invierno eran siempre muy altos.

Al llegar más abundantes provisiones en primavera y verano, los precios bajaban considerablemente; luego, cuando se acercaba el otoño, las provisiones empezaban a escasear otra vez y los precios aumentaban, por ello, nuevamente, Pero hoy día las conservas mantienen los precios bastante uniformes durante todo el año, porque las frutas y verduras de la primavera, verano y principios del otoño son tan accesibles en invierno como en cualquier otra estación.

Fue el gran bacteriólogo Luis Pasteur quien demostró que una vez que las bacterias de los alimentos mueren por el calor, éstos no se pueden descomponer a menos que nuevas bacterias vivas se pongan en contacto con ellos. Probó así que el método de Appert de calentar y sellar los recipientes de conservas era científicamente correcto.

Pero aun antes de las investigaciones de Pasteur el nuevo método se había hecho popular en varias partes del mundo. Un inglés, Bryan Donkin, fue el que ideó el uso de latas en vez de frascos. Esto resultó extraordinariamente útil, porque las latas se transportan más fácilmente y porque los alimentos en lata se pueden esterilizar a más altas temperaturas.

Frutas de distinto tipo se mantienen en ebullición tiempos diferentes, que varían generalmente entre 8 y 25 minutos. Algunas verduras se mantienen a temperaturas de unos 20 grados por encima del punto de ebullición, y a presiones tres a cuatro veces mayores que la presión atmosférica normal, durante lapsos de 30 a 90 minutos.

CRONOLOGÍA

1795 — El ejército francés ofrece doce mil francos a quien encuentre una manera de conservar los alimentos y que puedan ser transportables.

1804 — La Marina francesa comprueba que el método ideado por Nicolás Appert de conservación mediante el calor funciona.

1810 — El método de Appert es aprobado, y ese mismo año, el francés nacionalizado inglés Peter Durand cambia los frascos de vidrio por las latas de conserva.

1812 — Durand vende la patente de las latas de conserva a los ingleses Bryan Donkin y John Hall, quienes ponen en marcha la primera fábrica de conservas.

1830 — Las primeras latas de conserva aparecen en las tiendas inglesas.

1852 — Un sobrino de Appert, el físico Raymond-Chevallier inventa el autoclave, que permite calentar a presión y acelera y mejora la esterilización de los alimentos.

1855 – El inglés Robert Yeates inventa el abrelatas. Hasta ese momento, las latas se abrían con un cincel y un martillo.

1860 — La empresa Reckhow & Lame, de Nueva York, crea la primera etiqueta en color para que las latas sean más agradables, a la vista de las desnudas que se vendían al ejército. En la etiqueta había unos tomates verdes y rojo sobre un fondo azul.

Fuente Consultada:
Gran Enciclopedia Universal
PIONEROS, Inventos y descubrimientos claves de la Historia – Teo Gómez
El Triunfo de la Ciencia Tomo III Globerama Edit. CODEX

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