Estados Unidos Entra en la Primera Guerra Mundial Declaración



EE.UU. DECLARA LA GUERRA A ALEMANIA EN 1915

En enero de 1915, el alto mando alemán, decidido a aniquilar la marina mercante inglesa, anunció que emprendería una guerra submarina a ultranza, sin distinción de barcos neutrales. En unos pocos meses, las destrucciones fueron muy considerables, y fueron torpedeados algunos cargueros americanos.

La Gran Guerra se hacía cada vez mas larga y cruenta, por lo que algunos buscaron nuevas armas para superar el punto muerto en las trincheras  (entre ellas, la invención del tanque). Otros buscaron nuevos aliados con el fin de alterar el equilibrio numérico. Ambos bandos utilizaron bloqueos y a final de 1916, después de las horrorosas batallas del verano en Francia y mientras Rusia seguía combatiendo en Oriente, el alto mando alemán llegó a la conclusión de que, si no hacían algo deprisa, Alemania perdería la guerra debido a la eficacia del bloqueo naval británico.

Por consiguiente, Alemania decidió bloquear Gran Bretaña con submarinos en lugar de con barcos. Sin aviso previo, los submarinos alemanes se dedicaron a hundir todo barco que se dirigiera a un puerto británico, ya fuera neutral o beligerante, estuviese desarmado o armado, transportara o no material bélico.

El barco de pasajeros estadounidense Lusitania fue hundido, se había hundido bajo las olas arrasando consigo a 1198 personas, 124 de las cuales eran americanas. Acción que condujo a la intervención de Estados Unidos América en la Primera Guerra Mundial y aseguró así la victoria de los aliados.

Buque Lusitania

Buque Lusitania, hundido por submarinos alemanes

El Lusitania fue proyectado con el objetivo de ganar la Cinta Azul, condición reservada al barco que cruzaba el Atlántico en menos tiempo; dos líneas marítimas alemanas se habían repartido el trofeo anual desde 1897. La construcción del trasatlántico fue subvencionada por el almirantazgo británico mediante acuerdos secretos con la Cunard, que no fueron revelados hasta mucho tiempo más tarde. El buque medía 203 metros de largo; estaba capacitado para transportar, con gran lujo, a 2300 pasajeros y a los 900 tripulante Navegaba a 25 nudos y estaba artillado con doce cañones de 6 pulgadas

Esta acción decidió que los neutrales Estados Unidos entrasen en guerra y cuando en 1917 los aliados le ganaron la batalla a los submarinos gracias a nuevos artilugios técnicos y al envío de convoyes de barcos, su victoria parecía incontrovertible. Ahora sólo era cuestión de tiempo.

El submarino era un arma marítima eficaz, pero cuestionable desde las normas internacionales que exigían a todo navío de guerra comunicar una advertencia a barcos mercantes enemigos a fin de retirar pasajeros y tripulación antes de hundirlo. Pero en 1917. el gobierno alemán anunció la guerra submarina total (tanto a barcos enemigos como a neutrales), con lo cual se rompieron las relaciones diplomáticas entre Washington y Berlín.

El presidente Wilson, que siempre se había mostrado partidario de la neutralidad de los Estados Unidos y de la paz en Europa (incluso había ofrecido sus buenos oficios a los beligerantes, en 1916), cambió de actitud ante aquellos hechos y pidió al Congreso que votase una declaración de guerra a Alemania.

Diputados y senadores, conscientes de la amenaza que la guerra submarina suponía para las exportaciones y la economía de su país, e indignados por el descubrimiento de propuestas de alianza ofrecida por los alemanes al gobierno mejicano, votaron en masa la declaración de guerra.

Aquella alineación a favor de la Entente, aunque no suponía grandes cambios inmediatos, dada la escasa preparación del ejército americano, implicaba, de todos modos, una ayuda moral importante y reavivaba en los aliados la esperanza de la victoria.



Declaración del presidente W. Wilson: «La guerra submarina de Alemania   contra   el   comercio   es   una guerra  contra   la  humanidad,  es  una guerra contra todas las naciones. Barcos americanos han sido  hundidos,   vidas   americanas   se han   perdido   en   circunstancias que nos han conmovido violentamente; de la misma manera, otras naves y otros ciudadanos de naciones neutrales y amigas han sido hundidos y precipitados al fondo del mar. No ha habido en esto distinción alguna: el desafío ha sido lanzado a toda la humanidad.»

El telegrama Zimmermann
En marzo de 1917 el gobierno norteamericano entregó a la prensa una nota alemana en clave, que había sido interceptada. El telegrama enviado por el ministro de Asuntos exteriores alemán, Arthur Zimmermann, contenía instrucciones para buscar una alianza con México, en el caso de que los Estados Unidos ingresaran a la guerra.

México debía atacar a su vecino para recuperar los territorios perdidos de Nueva México, Texas y Arizona. Una vez descifrado, el presidente Wilson lo utilizó como una eficaz arma de propaganda contra Alemania y solicitó al Congreso una declaración de guerra.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

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