Historia de la Basílica de la Merced Los Padres Dominicos



LA CONSTRUCCIÓN DE LA BASÍLICA DE LA MERCED EN BUENOS AIRES

En el plano que trazara Juan de Garay en 1580 reservó para los padres dominicos el sitio que hoy ocupa La Merced en la calle Cangallo esquina Reconquista. Pero en 1589, año de la llegada de los mercedarios al país, los dominicos le cambiaron estas tierras por las que  actualmente  poseen.

Los mercedarios, una vez en posesión del solar, construyeron una pequeña iglesia de paja y barro, muy baja, de piso de tierra, que tenía un solo altar. Los paramentos para el culto eran muy sencillos, usándose por toda iluminación velas de sebo y a veces lámparas de aceite.

El solar comprendía primitivamente dos manzanas y llegaba hasta el río. En un principio gran parte del terreno se dedicó al cultivo de una huerta que atendía las necesidades del  convento,  cuya   puerta  de  entrada  daba  a   la  actual  calle  Sarmiento.

El templo, fundado entre 1602 y 1604, estaba consagrado a la Virgen de las Mercedes. El monasterio contiguo se llamaba Convento Grande de San Ramón y de la Provincia  Mercedaria  de Santa  Bárbara  del Tucumán.

Pasados los años, la iglesia comenzó a sentir los efectos de su mala construcción. Fue entonces cuando el comendador de la orden, fray López Valero, contempló la necesidad de erigir un nuevo templo y convento.

En 1721, según la tradición, el prior fray Nolasco colocó la piedra fundamental de la iglesia que ha llegado hasta nuestros días. Fue bendecida por el obispo Fajardo, y como padrino actuó el gobernador don Bruno Mauricio de Zabala. Concurrió al acto el alcalde de vara alta Bernardo Saavedra, nieto de Hernandarias y abuelo de don  Cornelio Saavedra.

Basílica de la Merced en Buenos Aires

La nueva iglesia se habilitó en parte en 1733, debido principalmente a las importantes contribuciones del general José Ruiz de Arellano y de su esposa, doña María Rosa Giles, quienes dieron incremento a la obra. Poco tiempo después falleció la señora de Arellano, y éste casó en segundas nupcias con doña María Teodora de Suero,  quien  en   realidad  al  promediar  el   siglo  dio  término  a   la   obra.

El altar mayor es de estilo barroco, sobredorado, con hermosas molduras en sus pilares. El nicho principal lo ocupa la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, y los que están a su lado, las imágenes de San Pedro Nolasco y San Pedro Pascual. En la parte superior, en el centro, un hermoso bajo relieve representa la Aparición de la Virgen de las Mercedes.

Como muchos otros templos de Buenos Aires, éste también conserva una imagen milagrosa. Es la obra de un indio escultor, tallada en forma rudimentaria pero con una perfección anatómica que asombra al observador. Conocida como el señor de la Humildad y de la Paciencia, tiene, según la tradición, el siguiente origen: cierto día de 1790 se paseaba por la actual calle Florida un padre mercedario en compañía de un joven indio.



Al pasar frente a una quinta, el indio se detuvo delante de un árbol que le había llamado grandemente la atención, y con entusiasmo manifestó que podría tallar una bella imagen con su tronco. Obtenido el permiso de los propietarios, se cortó el árbol, y el indio José, que así se llamaba, puso manos a la obra. Meses más tarde   la   imagen  fue  conducida   al  templo,   donde  es   motivo   de   gran   dsvoción.

En el interior de La Merced, en una fosa junto al altar de San José, se guardan los restos de su principal benefactor, don José Ruiz de Arellano, a cuyos lados están los de su primera y segunda esposa.

En 1807, durante las invasiones inglesas, se atrincheraron en las azoteas de La Merced gran cantidad de fuerzas defensoras de la ciudad, y en 1827 sus viejos claustros sirvieron  para  atender  a  los  heridos de   la  guerra  con  el   Brasil.

Cuando las reformas de Rivadavia, los mercedarios se vieron obligados a abandonar su convento y se refugiaron en Córdoba; ya en poder del gobierno, éste lo cedió en  1833 para que en él se instalara la Sociedad de  Beneficencia de  la Capital.

Hacia 1905 la fachada fue modificada por el arquitecto Juan A. Buschiazzo. El tímpaño del frente representa al general Belgrano entregando el bastón de mando a la Virgen después de la  batalla  de Tucumán.

El 25 de noviembre de 1917 el Papa  Benedicto XV le confinó a la  iglesia de Nuestra   Señora  de   las   Mercedes   la   jerarquía   de   Basílica   Menor.

Durante  los dolorosos y repudiables acontecimientos acaecidos en  la  noche  del   Ib de junio de  1955 fue  incendiada  y  destruida  la  mayor  parte  de  sus  reliquias,  documentos y altares.

Fue declarada  Monumento  Histórico  por Decreto  N’  120.412 del 21  de  mayo de  1942.

Fuente Consultada:
Los Monumentos y Lugares Históricos de Argentina Carlos Vigil -Edit. Atlántida-
(Atención: Puede que el nombre de algunas calles de la Capital Federal hayan sido modificados)



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