Venta de Indulgencias Papales Perdon de los Pecados Iglesia Catolica






La Venta de Indulgencias Papales

miselaneas de la historia

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española,  “es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo”, y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas  ,pero interesantes como para ampliar  nuestra cultura general.

LA VENTA DE INDULGENCIAS PAPALES:  En la Edad Media, todos los pueblos cristianos de Europa eran miembros de una iglesia, gobernada por el Papa desde Roma. Reconocían su autoridad y la de los sacerdotes. Frecuentemente, éstos eran los únicos en la ciudad o la villa que sabían leer y escribir, y por eso la gente se acercaba a ellos en busca de ayuda y consejo. La Iglesia era el centro de la vida de la comunidad.

Venta de indulgencia por el Papa

Durante el Renacimiento, la Iglesia seguía siendo el centro de la vida, y el pueblo la usaba libremente como lugar de reunión. El miedo a la muerte desde la peste hizo a mucha gente aun más religiosa. Escuchaban los sermones de famosos predicadores que decían que la peste era un castigo por sus pecados. Pero también había muchas personas que comenzaban a perder parte de su miedo a la Iglesia. Este cambio se produjo con lentitud.

Querían una religión en la que pudieran participar más activamente en vez de ser gobernados por los sacerdotes y el Papa. Los humanistas del Renacimiento habían revivido la ida de la dignidad humana y a raíz de ello, la gente comenzó a dudar sobre aquellas cosas que antes había aceptado ciegamente. Una de las primeras preguntas que se hacían los más inteligentes era si estaba bien que el Papa fuese tan rico, ya que durante el Renacimiento, los papas se interesaban por las riquezas materiales tanto como los comerciantes y los príncipes.

Los Papas Julio II y León X fueron grandes protectores de las artes e invirtieron muchísimo dinero en encargar a los artistas la construcción de edificios y la ejecución de obras de arte. Como no era de extrañar, muchos pensaron que eso era escandaloso. Tampoco estaban de acuerdo con los métodos por los cuales la Iglesia obtenía su dinero.

Uno de ellos era la venta de reliquias, objetos religiosos como por ejemplo trozos de las vestimentas de los santos o bien de sus propios cuerpos y hasta astillas de la madera de la cruz donde fue crucificado Cristo.

Los peregrinos hacían largos viajes para visitar los lugares donde estaban estas reliquias y solían pagar grandes sumas de dinero por ellas. Desgraciadamente, muchas eran falsas, por ejemplo, el cuerpo de un santo que pertenecía a una ciudad parecía tener dos o tres cabezas, según la cantidad de poblaciones que decían ser propietarios de ella. Había tantos trozos de la cruz de Cristo como para construir un barco entero. Otro motivo de escándalo fue la  forma en que la Iglesia obtenía dinero vendiendo indulgencias o perdones por los pecados cometidos o por cometer.

El representante de la Iglesia, perdonador, o bulero, recorría los pueblos vendiendo bulas (perdones otorgados por el Papa, escritos en hojas de papel). Fue uno de estos representantes, Juan Tetzel, quien provocó la querella de Martín Lutero con el Papa.

Tetzel incitaba a la gente a comprar perdones para salvar sus almas, pero lo que estaba haciendo en realidad era recaudar dinero para la reconstrucción de la Iglesia de San Pedro en Roma. Lutero sintió, como otros antes, que la Iglesia no debía explotar así a la gente. Además considaraba que un Papa de Italia no tenía poder ni sobre el pueblo alemán ni sobre los de otras nacionalidades.

Su deseo de transformar la Iglesia condujo al movimiento denominado Reforma. Los protestantes, o sea aquellos que protestaban contra la autoridad papal, comenzaron la lucha contra los católicos, que continuaban aceptándola.

En algunos aspectos, la Iglesia colaboró con el Renacimiento. Algunas de las mejores obras de Miguel Ángel y de Rafael fueron hechas para el Papa. Los grandes concilios de la Iglesia, que se convocaron de tanto en tanto, reunían a personas de toda Europa y ayudaban a difundir las ideas y nuevos conceptos del Renacimiento.

En realidad, los escándalos de la Iglesia probablemente sólo preocupaban a un pequeño grupo de pensadores. Durante todo el Renacimiento, hubo una profunda fe en la religión y también mucha polémica sobre ella. Quizás la mejor síntesis de esta fe- sea el libro La Imitación de Cristo, de Thomas de Kempis, que fue una especie de guía para la vida religiosa del siglo XV y para mucha gente en épocas posteriores.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

Enciclopedia del Estudiantes – Tomos 12 y 20 Santillana
Los Santos Que Nos Protegen Ángel Bornos-Eva Prim
COSMOS – Carl Sagan
El Espacio Asombroso – Ann Jeanette Campbell
20 Grandes Conspiraciones de la Historia – Santiago Camacho
Revista Muy Interesante La Vida en la Edad Media (Edición Especial Nº 5)
Historia del Mundo -Serie Para Dummies
Actual Historia del Mundo Contemporáneo- Vicens Vives
Almanaque Mundial 2008 -Televisa
El Prójimo – Pacho O’Donnell
La Revolución de las Ideas de – Roberto Cook


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