Descripción de las Selvas Tipos, Flora y Fauna Información



LOS TIPOS DE SELVAS – FLORAS Y FAUNA

Un lejano eco de tambores se esparce por el ambiente, delgadas agujas de luz solar se filtran a través de la tupida malla vegetal.

Cientos de murmullos surgen, como por encanto, desde todos lados, sin que podamos identificar a las fuentes de sonido. Esta imagen es laque, probablemente, nos evoque a la selva con más facilidad.

Pero la selva es todo esto y mucho más. Constituye la más exuberante y variada de las agrupaciones de flora y fauna que existen en la Tierra.

Su difusión, ante todo en la zona que queda limitada por ambos trópicos, resulta muy amplia, encontrándose selvas de distintos tipos, en todos los continentes, excepto en Europa y América del Norte.

Selva

De acuerdo con sus características podemos clasificar a las selvas según las condiciones geográficas, que nos indican su mayor o menor proximidad con el Ecuador, o topográficas, que nos establecen el tipo de relieve que subyace en la zona estudiada. Podemos establecer así el siguiente cuadro:

TIPO DE SELVA              CONDICIONES      EJEMPLO
Tropical                       Geográficas          Selva Amazónica
Subtropical                 Geográficas         Selva Australiana
De llanuras                 Topográficas        Selva del Orinoco
De montaña               Topográficas        Selva Argentina

En realidad, el último tipo se origina a raíz de la concentración de la humedad, que precipita en forma de lluvias, en la ladera de la montaña que recibe el viento. En nuestro ejemplo la cadena que origina el fenómeno es la de las Sierras Subandinas.

Debemos agregar que si tenemos en cuenta las condiciones de humedad e impenetrabilidad de una selva, la que tiene rasgos más acentuados se denomina jungla. Su tupido follaje y su suelo pantanoso contrastan con los componentes de la selva espinosa seca, que es la transición con el próximo bioma o zona de vida: la sabana.



Desde un avión, la visión de una selva nos recuerda a un enorme mar verde, paralizado. Sin duda, lo que contemplamos son las copas de los árboles más altos; sin embargo, mucha es la flora que se oculta detrás de esta primera capa. Toda ella conforma una armazón continua. A treinta metros de altura, sobre el nivel del suelo se extiende la capa arbórea de los vegetales de la clase megafanerófita. Estos tienen hojas perennes, troncos tabulares y raíces chicas en comparación con el cuerpo total.

En un nivel menor se desarrollan las palmeras y arboles de poca altura, para llegar al estrato de los arbustos, que no supera los tres metros. Como vegetación intermedia podemos mencionar las epífitas y lianas, que cuelgan de los troncos y ramas dándole un aspecto aun más enmarañado a la selva.

La última capa, la herbácea, es bastante rala, ya que la falta de luz solar hace difícil el desarrollo de la pequeña flora. Pueden mencionarse muchos musgos, helechos, hongos y liquenes, así como algunas plantas de hojas grandes (para captar más luz) lustrosas y escurridizas. Estas dos últimas propiedades les son útiles para evitar el exceso de agua.

Helecho

Musgos

En contra de lo que comúnmente se piensa, en la selva predominan los animales más pequeños: los insectos. Muchos de ellos son temibles como algunas especies de hormigas, avispas u orugas. Aparte de la increíble variedad de peces que habitan los ríos de la jungla, se destacan los reptiles, entre los que podemos encontrar cocodrilos, iguanas, lagartos y serpientes. De estas últimas, en las selvas habitan las de mayor tamaño, que matan a sus presas apretándolas entre sus anillos.

Como ejemplo citaremos a la lampalagua, la boa constrictor, la pitón y la anaconda. Tienen gran difusión también los monos o simios, de hábitos arborícolas. Muchos de ellos, como el chimpancé, el orangután, el gorila y el gibón, han llamado la atención a los biólogos por sus grandes similitudes con el hombre.

Las aves se destacan en el ambiente selvático por su vistoso plumaje. Ejemplos típicos son: los papagayos, el tucán y diversas variedades de colibríes. Los animales mayores, que muchas veces alternan la vida selvática con incursiones a la pradera o la sabana, son, entre otros, el tapir, el venado, félidos como el tigre, y la pantera, y el león, la hiena, el elefante, la cebra, el rinoceronte y el hipopótamo.

Los habitantes humanos de la selva aún conservan costumbres atávicas y viven atrasados varios siglos. Esto ocurre en aquellas zonas donde, por un aislamiento excesivo, los adelantos técnicos no pudieron difundirse en forma adecuada.

En los últimos años, sin embargo, se ha revalorizado el concepto de la selva por razones que en seguida se expondrán. En efecto, a medida que las grandes áreas ciudadanas acusan el alarmante proceso de contaminación ambiental que envilece elementos naturales como el aire, él agua y la tierra, son muchos los que vuelven los ojos hacia los medios vírgenes para juzgarlos como una reserva importante en el porvenir de la humanidad.

Así, por ejemplo, los ecólogos revalorizan la selva, el monte y el bosque, por considerarlos como zonas exentas de los peligros de la industrialización. Es más: se considera que las selvas vírgenes que quedan en el mundo tal el caso de algunas regiones centrales de África, América del Sur, Asia Ecuatorial, islas de Oceanía, ciertas partes del Himalaya y otras cordilleras, son verdaderos reguladores climáticos.

En tal sentido, ecólogos y climatólogos se han pronunciado en contra de la transformación de amplias zonas del Mato Grosso, por considerar que el talado de los árboles alteraría la relación de humedad y, por ende, sobrevendrían cambios importantes en los regímenes pluviales.



Entre la necesidad de nuevas tierras aptas para el cultivo y la preservación de elementos tan importantes como la madera y los espacios verdes, ha de mediar una política de criterioso respeto entre la exigencias del presente y las preocupaciones de un futuro mediato.

Por fortuna, un nuevo enfoque científico ha puesto límites al deslumbramiento del progreso ininterrumpido y ha comenzado a analizar críticamente los logros de todo proceso que renuncie al legado natural de la humanidad.

Etnólogos, sociólogos, ecólogos y etólogos miran hoy Con interés las grandes áreas verdes donde el calor y la vegetación lujuriante muestran una realidad distinta al frío cemento de las cosmópolis donde el hombre pierde contacto con el medio biológico que lo nutrió hereditariamente.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Ediciones Cuántica N°24

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