Presidencia Figueroa Alcorta -Caracteristicas de su Gobierno y Economia



Presidencia de Figueroa Alcorta – Características de su Gobierno y Economia

figueroa alcortaPara el período comprendido entre 1904 y 1910 fue elegido presidente Manuel Quintana, secundado por José Figueroa Alcorta, quien asumió en 1906 al fallecer el primero.

Este período se caracterizó por un gran auge económico, al convertirse la Argentina en el granero del mundo y en un fuerte exportador de carnes, por medio de los frigoríficos ingleses.

También los ferrocarriles fueron monopolizados por empresas inglesas y el trazado de sus vías se convirtió en un inmenso abanico que confluía sobre el puerto de Buenos Aires.

Todos los productos de uso y consumo eran de origen inglés, comprados con las divisas de nuestras carnes y cereales.

Pero la aparente prosperidad favorecía tan solo a un sector de la población. La pobreza se había extendido considerablemente, lo que motivó grandes movimientos de protesta, que fueron enérgicamente reprimidos.

Millones de inmigrantes europeos, sobre todo italianos y españoles, se afincaron en nuestra tierra y dieron una nueva fisonomía a la población, cuya tercera parte estaba constituida por inmigrantes.

La mayoría de éstos se emplearon en las nacientes manufacturas y muy pocos en las colonias agrícolas, porque las tierras ya estaban repartidas.

PRESIDENCIA DE FIGUEROA ALCORTA (1906- 1910)

Hacia fines de 1906 Quintana enfermó, y Figueroa Alcorta se hizo cargo provisionalmente de la Presidencia. Por esos días, visitaba casi a diario el lecho del enfermo, y estuvo a su lado en el momento del desenlace fatal, el 12 de marzo de 1906. Desde ese momento ejercerá la primera magistratura hasta completar el período, el 12 de octubre de 1910.

El Dr. Figueroa Alcorta se encontraba en la plenitud de su vida —tenía cuarenta y cinco años— cuando ocupó la presidencia de la Nación. Trató de desligarse de toda influencia partidista, y luego del fallecimiento del Dr. Pellegrini, su gobierno careció del apoyo del «autonomismo».

Entre los opositores a su política se contaban los miembros del Congreso Nacional, los gobiernos provinciales y los diarios más importantes.

La Unión Cívica Radical se mantenía en su más absoluta intransigencia y aunque su dirigente Hipólito Yrigoyen se entrevistó en dos oportunidades con el primer magistrado, no llegó a ningún acuerdo, pues exigió la más amplia libertad electoral.

Durante su mandato el progreso material siguió en ritmo ascendente el comercio exterior alcanzó a 724.000.000 de pesos oro en 1910; las líneas. férreas aumentaron en 7000 kilómetros, y la población recibió el aporte de 84. 000 inmigrantes en e. período de 1906 a 1910.

En cambio ocurrieron serias incidencias con Bolivia, Uruguay y Brasil. Con este último país se empeña una carrera de armamentos, en busca, sobre todo, de una supremacía naval, que determinó la adquisición por nuestro gobierno de dos súper acorazados: Moreno y Rivadavia.

La cuestión obrera adquirió de nuevo gravedad, produciéndose huelgas y jornadas sangrientas. El jefe de policía de la capital, coronel Ramón Falcón, y su secretario, perecieron víctimas de un atentado anarquista, y el presidente fue objeto de otro atentado. Una bomba fue arrojada a la platea del teatro Colón, durante un espectáculo.

Figueroa Alcorta comprendió la necesidad de dar al pueblo la intervención que le correspondía en el gobierno, para cortar de raíz el estado de agitación existente.

Para ello combatió a los propios hombres que lo llevaron al poder, interviniendo varias provincias y clausurando el Congreso el 25 de enero de 1908.

Dominada de esta manera la situación política, impuso como sucesor al doctor Roque Sáenz Peña, decidido partidario de la tendencia democrática. La elección de éste careció prácticamente de oposición; completó la fórmula, como vicepresidente, el doctor Victorino de la Plaza.

CONCEPTOS FUNDAMENTALES

1. La conquista del Desierto es el último acto de la ocupación de nuestro territorio por el hombre blanco, cumplido casi tres siglos y medio después de su comienzo, en 1536. Terminó así la insoportable plaga de los malones, la humillante pasividad de la República ante la audacia de un reducido número de bárbaros, la peligrosa existencia de una “tierra de nadie”, susceptible de despertar en cualquier momento la codicia del extranjero. Proporcionó la mitad de la superficie del país al esfuerzo poblador y económico.

  1. La cuestión de límites con Chile llena la página principal de nuestra historia diplomática del período. El tratado de 1881 había resuelto el pleito en sus puntos esenciales; pero la separación de la línea fronteriza de las altas cumbres, respecto de la divisoria de aguas, observada en los Andes meridionales, provocó una grave divergencia, lo mismo que el asunto de la Puna de Atacama. De 1896 a 1902, la inminencia de una guerra preocupó a las dos naciones. El arbitraje de Gran Bretaña disipó la amenaza. Utilizando el mismo recurso del arbitraje —generalmente desfavorable y siempre acatado—, la Argentina zanjó por la pacífica vía legal todos los inconvenientes del trazado de sus fronteras con los vecinos.

3. La prosperidad material y la enorme afluencia de inmigrantes, en su mayoría dispuestos a una permanencia sólo temporaria en el país, afectaron los valores espirituales y el sentimiento patriótico. La avidez de lucro desarrolló la especulación imprudente y deshonesta y contaminó la corrección administrativa. La posesión del poder se convirtió en requisito esencial del éxito, y fue acaparada por una minoría dominante que alejó al pueblo del comicios y de los asuntos públicos.

Esto produjo el estallido cívico de 1889, culminado en “la Revolución del Noventa”. La oligarquía, un momento desplazada consiguió recuperar sus posiciones; pero un nuevo factor de inquietud: el social, vino a sumarse al político; el primero originó huelgas tumultuosas y atentados criminales; el segundo, la revolución del 4 de febrero de 1905.



El doctor José Figueroa Alcorta, vicepresidente en ejercicio por la muerte de Quintana, empeñado en una solución de fondo, impuso la elección del doctor Roque Sáenz Peña para la presidencia, a fin de que formulase y aplicase esa solución, iniciada por la Ley Electoral de 1912.

El centenario: En 1910 se celebró con extraordinarios festejos el primer centenario de la Revolución de Mayo. Las principales naciones enviaron nutridas embajadas, presididas por ilustres personalidades; de España vino la infanta Isabel de Borbón, tía del rey, y de Chile, el presidente Montt.

Se celebraron en Buenos Aires importantes Congresos y conferencias internacionales: el IV Congreso Panamericano, el de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, de ferrocarriles, de higiene, etc. También dieron realce a los festejos exposiciones de arte y otras comerciales e industriales.

La infanta Isabel de Borbón, representante del gobierno español, llega a la dársena norte del puerto de Buenos Aires. La Madre Patria adhería así a los festejos del centenario de la Revolución de Mayo.

GABINETE PRESIDENCIAL
José Figueroa Alcorta (por fallecimiento de Manuel Quintana)
MINISTROS
Agricultura: Ezequiel Ramos Mejía y Pedro Ezcurra.
Guerra: Luis M. Campos, Rosendo M. Fraga, Rafael M. Aguirre y Eduardo Racedo.
Hacienda: Norberto Piñeiro, Eleodoro Lobos y Manuel M. de Iriondo.
Interior: Norberto Quirno Costa, Manuel A. Montes de Oca, Joaquín V.González, Marco A. Avellaneda y José Gálvez.
Justicia e Instrucción Pública: Federico Pinedo, Juan Antonio Bibiloni, Estanislao S. Zeballos y Rómulo S. Naón. Marina: Onofre Betbeder y Juan Pablo Sáenz Valiente.
Obras Públicas: Miguel Tedín, Carlos Maschwitz y Ezequiel Ramos Mejía.
Relaciones Exteriores y Culto: Manuel A. Montes de Oca, Estanislao S.
Zeballos, Victorino de la Plaza y Carlos Rodríguez Larreta.

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Problemas internacionales: A mediados de 1907, se produjo una controversia entre nuestro gobierno y el uruguayo, pues éste —bajo el pretexto de una reglamentación de pesca— sostenía su jurisdicción sobre el Río de la Plata.

El problema motivó el envío del Dr. Roque Sáenz Peña en misión diplomática, quien allanó las dificultades y firmó un protocolo amigable.

Mientras se mantenía el conflicto con el gobierno uruguayo, el Brasil —que atizaba el descontento— inició una campaña para lograr en su favor la hegemonía de esta parte del continente, en perjuicio de la Argentina.

La situación se mantuvo en el terreno diplomático, pero influyó para que nuestro gobierno llevara a la práctica un programa de refuerzo naval, que determinó la compra de los acorazados «Moreno» y «Rivadavia».



Las relaciones con Bolivia también sufrieron dificultades, debido a que nuestro país había participado como arbitro en el problema limítrofe en la primera nación y el Perú.

El fallo argentino motivó la protesta del gobierno boliviano y en la ciudad de La Paz se produjeron manifestaciones contrarias a nuestro gobierno. En el mes de julio de 1909, se interrumpieron las relaciones entre ambos Estados, las que más tarde fueron reanudadas.

La agitación social
A comienzos de 1909, los conflictos obreros se agudizaron a causa de los bajos salarios y de las precarias condiciones en que vivían los trabajadores. Las ideas anarquistas introducidas por agitadores italianos, crearon un clima de violencia, lo que hizo pasar momentos angustiosos a la población de Buenos Aires.

La enérgica represión policial sólo sirvió para recrudecer los actos de terrorismo.

A pesar de todos los inconvenientes, bajo la administración de Figueroa Alcorta el país continuó por la senda del progreso material, con el aumento del comercio exterior, los saldos beneficiosos de las cosechas, la mayor extensión de las líneas férreas y el desarrollo industrial.

En 1910 se celebraron en Buenos Aires los solemnes festejos en conmemoración del Centenario de la Revolución de Mayo.

Cuando se aproximó la fecha en que debía renovarse el gobierno de la Nación, una coalición ocasional de partidos políticos —sin la participación del radicalismo— proclamó la candidatura a la presidencia del Dr. Roque Sáenz Peña.

UNA HUELGA INÉDITA:

En 1907 se produjo un hecho inédito en la historia de las luchas populares argentinas: la huelga de inquilinos. Los habitantes de los conventillos de Buenos Aires, Rosario, La Plata y Bahía Blanca decidieron no pagar sus alquileres frente al aumento desmedido aplicado por los propietarios.

La protesta expresó además, el descontento por las pésimas condiciones de vida en los inquilinatos. Los protagonistas de estas jornadas fueron las mujeres y los niños, que organizaron multitudinarias marchas portando escobas con las que se proponían «barrer la injusticia».

huelga de inquilinos

La represión policial no se hizo esperar y comenzaron los desalojos. En la Capital estuvieron a cargo del jefe de Policía, coronel Ramón Lorenzo Falcón, quien desalo ó a las familias obreras en las madrugadas del crudo invierno de 1907 con la ayuda del cuerpo de bomberos.

El gremio de los carreros se puso a disposición de los desalojados para trasladar a las familias a los campamentos organizados por los sindicatos anarquistas.

Si bien los huelguistas no lograron su objetivo de conseguir la rebaja de los alquileres, este movimiento representó un llamado de atención sobre las dramáticas condiciones de vida de la mayoría de la población.


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