Fundación de Córdoba Historia Origen Ciudades del Virreinato del Perú



Fundación de Córdoba – Ciudades del Virreinato del Perú

A orillas del río Suquía, el día de San Juan de 1573 Lorenzo Suárez de Figueroa emplazó un fuerte según órdenes del entonces gobernador del Tucumán Jerónimo Luis de Cabrera. Era el primer sitio de la ciudad que semanas más tarde recibiría de su fundador el nombre de Córdoba.

Por su ubicación respondía al proyecto de generar una población estable que sirviera de punto de encuentro en las rutas que comunicaban los reinos del Perú y Chile con las provincias del Río de la Plata y España. La idea se complementó con la fundación de San Luis, un puerto sobre el Paraná que no prosperó porque creó un conflicto de jurisdicciones con Asunción.

Con el tiempo, la nueva ruta permitió una corriente comercial que lesionó los intereses de los comerciantes limeños. Ya se han visto las ventajas de evitar el largo camino desde Portobelo y abastecerse vía Buenos Aires. A diferencia de las ciudades del noroeste, Córdoba tuvo desde el principio dos ventajas.

Forma española de fundar una ciudad en america

Acto de Fundación de una Ciudad Por Los Españoles

Los aborígenes de la región fueron menos belicosos y las posibilidades naturales permitieron a los pobladores diversificar cultivos y ganados. A principios del XVIII los viajeros y cronistas la destacaban como una ciudad populosa e ilustre. Subrayaban su valor como centro religioso y cultural y admiraban tanto la riqueza artística de sus iglesias con altares finamente labrados, como el prestigio que le daba la Universidad. Por lógica, Córdoba fue cabeza de intendencia a partir de 1783, como parte de la reforma administrativa de los Borbones.

Correspondió a su primer gobernador intendente, Rafael de Sobremonte, disponer la ejecución de un amplio plan de obras públicas para ponerla a la altura que su jerarquía justificaba. Por entonces el plano urbano se extendía unas siete cuadras de norte a sur y unas diez de este a oeste. Sus casas y edificios públicos eran en general de cal y canto, de tejas o azotea.

Una de las mejores mansiones de la ciudad -hoy sede del Museo Histórico Provincial- sirvió de residencia al gobernador. Todos los aspectos urbanos fueron atendidos con esmero. El aseo de las calles, el alumbrado y un ambicioso proyecto de aguas corrientes que mediante acequias y cañerías llevaría agua del río a la plaza central, a través de cinco fuentes distribuidas en el Colegio de Monserrat, en el Palacio Episcopal, en el Colegio de Huérfanas Nobles y en el Monasterio de Santa Teresa.

Mientras se realizaban estas obras se comenzaba la construcción de un paseo público hoy Paseo de Sobremonte. No descuidó tampoco la acción social propia de la tradición ilustrada de la época y se preocupó por atender las necesidades de asilo y educación de huérfanos, abrir la escuela gratuita del gobierno y crear la cátedra universitaria de Derecho Civil.

Las cifras del censo ordenado por la autoridad real en 1779 daba un total de 44.052 habitantes entre ciudad y campaña; y un informe del propio Sobremonte fechado en 1785 acotaba para la ciudad unas 8000 almas, cantidad significativa comparable a la totalidad de habitantes de cada una de las provincias vecinas a ella.

PARA SABER MAS…
CONQUISTA Y COLONIA.
A pesar de que abundan las pictografías, con representaciones de animales, ceremonias religiosas, escenas de caza y de guerra, poco se sabe de los primitivos habitantes de Córdoba. Tampoco se conoce mucho sobre los comechingones, el pueblo indígena que encontraron los españoles cuando irrumpieron en el actual territorio de la provincia.

Diego de Rojas, el primer español que se internó en las sierras, los describe así: «pálidos y barbudos como cristianos, que vivían en cuevas y no usaban ponzoña en las flechas». De todos modos, él, así como la mayoría de los 300 hombres que lo acompañaban, encontró la muerte a manos de los comechingones.




Hacia 1571, el virrey del Perú designó al adelantado Jerónimo Luis de Cabrera «Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor de las provincias de Tucumán, Juríes y Diaguitas». El 6 de julio de 1573, a orillas del río Suquía, cerca de un un lugar que los indios llamaban Quizquizacate («encuentro de los ríos», en sanavirón), Cabrera fundó Córdoba de la Nueva Andalucía.

Poco a poco fue creciendo la ciudad, con una población estable y una economía cada vez, más floreciente. Dos siglos después de la fundación tic Córdoba la «revolución comunera» bastó para demostrar que en los parajes donde Cabrera había plantado una cruz de madera y, espada en mano, había leído el acta fundacional, ya palpitaba una ciudad con perfiles propios.

En efecto, en 1774, el cambio del cura en la capilla de Pocho enfrentó a la autoridad obispal con José de Isasa y José de Tordesillas, dos influyentes personajes de la región. El obispo amenazó con apelar al Santo Tribunal de la Inquisición.

Isasa, por su parte, armó doscientos hombres para hacer valer sus razones. Éstos, a su vez, enarbolando reivindicaciones propias, decidieron marchar sobre Córdoba, aunque, antes de cruzar el Suquía, desistieron de su intención. Aunque el conflicto se resolvió pacíficamente, bastó para demostrar que los cordobeses ya estaban tentados de hacerse cargo de su propio destino.

LA INDEPENDENCIA. Cuando estalló la Revolución de Mayo de 1810, Córdoba se convirtió en el bastión de la resistencia realista. Buenos Aires envió la Expedición Auxiliadora, que desmanteló de manera fulminante las defensas contrarrevolucionarias.

Pese al desacuerdo de Ortiz de Ocampo, jefe de las fuerzas patriotas, el 26 de agosto de 1810, por orden de Juan José Castelli, enviado de la Junta, fueron fusilados en Cabeza de Tigre el capitán Gutiérrez de la Concha, el ex virrey Liniers, el coronel Santiago Allende y otros altos funcionarios realistas. El único absuelto fue el obispo Orellana, por su condición sacerdotal. Pese a ello, la primera letra de su nombre formó parte de la inscripción sobre la lápida de los ajusticiados.

CRONOLOGÍA

1543 Bajando desde el Cuzco, Diego de Rojas es el primer español que se interna en las sierras de Córdoba.
1546 Francisco de Mendoza y Nicolás de Vedia costean los ríos Tercero y Carcarañá.
1563 Creación de la gobernación del Tucumán, a la que pertenece Córdoba.
1571 Designación de Jerónimo Luis de Cabrera como Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor de la provincia del Tucumán, Juríes y Diaguitas.
1573 El 6 de julio de 1573, Jerónimo Luis de Cabrera funda la ciudad de Córdoba.
1592 Fray Fernando Trejo y Sanacria es nombrado obispo del Tucumán.
1606 Comienza la construcción de la catedral de Córdoba, terminada en 1758.
1613 Trejo y Sanabria funda el Colegio Máximo y Universidad de Córdoba del Tucumán.
1630 Durante la gobernación de Albornoz, estalla una revolución calchaquí
1654 El español Pedro Bohórquez encabeza un levantamiento indígena, reprimido por el gobernador Mercado y Villacorta.
1758 El Rectorado de la Universidad instala la primera imprenta del país.
1778 Córdoba pasa a depender del Virreinato del Río de la Plata, dentro de la gobernación intendencia del Tucumán.
1779 Córdoba y su campana cuentan con una población de 44.052 habitantes.
1783 El marqués de Sobremonte es nombrado gobernador intendente de Córdoba.
1810 Córdoba encabeza la contrarrevolución. El 26 de agosto son fusilados De la Concha, Liniers, Allende, Moreno y Rodríguez en Cabeza de Tigre. El deán Gregorio Funes, diputado ante la Junta.
1820 Sublevación de Arequito. El coronel Juan Bautista Bustos asume la gobernación.
1823 Aparece El Investigador, el primer periódico provincial.
1829 El general Paz derrota a Bustos en San Roque y a Quiroga en La Tablada.
1830 Paz vuelve a derrotar a Quiroga en Oncativo, pero cae prisionero en El Tío. Los Reinafé asumen el poder en Córdoba.
1835 El 16 de febrero es asesinado Juan Facundo Quiroga en Barranca Yaco. El federal y rosista Manuel López asume el gobierno de Córdoba.
1852 El 27 de abril, una revolución depone a Manuel López.
1861 Santiago Derqui, presidente de la Confederación Argentina, interviene la provincia de Córdoba.
1862 Después de Pavón, Justíniano Posse es nombrado gobernador de Córdoba con el aval de Bartolomé Mitre.
1867 La peste de cólera arroja un saldo de 2.371 muertos.
1870 El Ferrocarril Gran Central llega a la ciudad de Córdoba y se inaugura la línea telegráfica con Buenos Aires.
1871 Se realiza en Córdoba la Exposición Nacional y se inaugura el Observatorio Astronómico.
1873 Creación del Banco Provincial de Córdoba.
1877 Antonio del Viso, de tendencia liberal, asume la gobernación de Córdoba.
1878 El coronel Eduardo Racedo, lugarteniente del general Roca, parte desde Río Cuarto en la Campaña del Desierto.
1894 Fundación del diario Los Principios, el más antiguo de los actuales periódicos de la provincia.
1904 Aparece el diario La Voz del Interior.
1905 Estalla una revuelta radical liderada por el coronel Daniel Fernández y los doctores Molina y Pérez del Viso
1913 Con la «Ley Sáenz Peña», Ramón J. Cercano accede por primera vez al gobierno de la provincia.
1914 El censo indica una población de 735.492 habitantes, de los cuales 134.935 viven en la capital.
1916 Eufrasio Loza es el primer gobernador radical.
1918 A raíz de una huelga estudiantil, se inicia el movimiento conocido como Reforma Universitaria
1925 Segunda gobernación de Ramón J. Cárcano.
1927 Creación de la Fábrica Militar de Aviones.
1930 Intervención federal de Carlos Ibarguren.
1936 El radical Amadeo Sabattini asume la gobernación.
1951 Creación de la Fábrica de Motores y Automotores.
1952 Se funda la Fábrica de Tractores. 1955 Estalla en Córdoba la llamada «Revolución Libertadora», que derroca a Perón.
1957
Fundación de la Universidad Católica de Córdoba.
1959
Celebración de VI Congreso Eucarístico Nacional.
1963
El médico cordobés Arturo U. Illia asume la presidencia de la Nación.
1969 Se produce el levantamiento popular conocido como «til Cordobazo».
1970 Fundación del Museo de Historia de In Medicina.
1971 Inauguración de la nueva terminal de ómnibus. Se inicia la construcción de la autopista que une la capital con Villa Carlos Paz.
1973 El presidente cubano Osvaldo Dorticós visita la ciudad de Córdoba.
1974 El 28 de febrero, el teniente coronel Domingo Navarro, jefe de policía, destituye al gobernador Obregón Cano.

ALGO MAS…
CÓRDOBA COLONIAL

Poco tiene que ver la Córdoba de hoy con aquella que conocieron en el  pasado  lejano  los viajeros.  Acarette du Biscay la visitó en 1657, verificó la existencia de cuatrocientas  casas y anotó  que la Catedral era la única iglesia parroquial, «pero hay diversos conventos de monjes, a saber de dominicos, recoletos, y de los de la orden de la Merced, y uno de monjas.   Los jesuítas tienen allí un colegio y su capilla es la más hermosa y  rica  de todas»,  Acarette pintó a Córdoba cómo una ciudad donde la fortuna les sonreía a todos. 



Los habitantes, según él, «tienen riquezas en oro y plata, que adquieren por el comercio que tienen con las mulas, de las cuales proveen al Perú y otras regiones». Calculó que los animales criados en las estancias y llevados para su venta a las tierras norteñas oscilaban entre 28 000 y 30 000 por año, cifra   bastante   considerable   para aquella época.

En 1773 eí agudo Concolorcorvo comprobó que Córdoba tenía ya siete iglesias, incluida la Catedral, «de pobre y escaso adorno», característica que atribuyó a la no excesiva generosidad de la población: «es digno de reparo que una provincia tan dilatada y en que se comercian todos los años más de 600.000 pesos en muías y vacas, con gran utilidad de tratantes y dueños de potreros, estén las iglesias tan indecentes que cause irreverencia entrar en ellas». Señalaba el punzante cronista que en pocos lugares de América «de igual tamaño» había tantos caudales como en Córdoba, «y fueran mucho mayores si no gastaran tanto en pleitos impertinentes».

Eso autoriza a suponer que debían de ser muchísimos los litigios que ventilaba la justicia, quizá por el extraordinario movimiento comercial de la ciudad. Sin embargo, Concolorcorvo calculó la población cordobesa entre 500 y 600 vecinos, cifra difícil de admitir porque coincide con la que había dado más de un siglo antes Acarette. La ciencia de la estadística no debía de estar muy adelantada en aquella Córdoba rica, generosa en pleitos y poco dadivosa con los templos, según se desprende de estos testimonios.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San RománFuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina – Editorial Abril

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