La Iglesia Moderadora de los Problemas Sociales Las Enciclicas



La Iglesia Moderadora de los Problemas Sociales en el Siglo XX-Sus Enciclicas

La iglesia cristiana, con su labor en favor de los enfermos, los pobres, las víctimas de la guerra, las desigualdades, el hambre y un larguísimo etc.,
se ha erigido como uno de los pilares en la defensa de los más necesitados durante el siglo XX.

En realidad, este compromiso social de la Iglesia tan solamente es una manifestación más de su incansable dedicación en favor de la justicia y la igualdad, desde la defensa de los derechos de los obreros y sus familias durante la revolución industrial hasta el fomento y apoyo de los movimientos antiesclavistas en Estados Unidos.

Este compromiso social, además, ha sido el punto de encuentro de los creyentes liberales y conservadores, deseosos de llevar a la práctica el «ama a tu prójimo como a ti mismo» enseñado por Cristo, a pesar de las diferencias, notables en muchos casos, que puedan existir.

La Iglesia Moderadora de los Problemas Sociales en el Siglo XX-Sus Enciclicas

A medida que la población mundial aumenta, crece también la pobreza y otras muchas desigualdades que la Iglesia intenta paliar de la mejor forma posible.

No obstante, las necesidades son tales que toda ayuda es poca ya provenga ésta de una pequeña asociación de ámbito local o de una gran organización internacional.

La Iglesia ayuda allí donde sea necesario, con independencia del credo o confesión de la población, y para ello se vale muchas veces de organizaciones caritativas de ámbito nacional que apadrinan proyectos de toda índole, desde el simple apovo económico en casos de emergencia hasta el desarrollo de proyectos educativos que involucran a la población local en su propio desarrollo.

Hemos visto en lo tratado, la evolución referida a la actitud de la Iglesia en sus relaciones con el Estado, según las épocas históricas y los momentos especiales de cada continente o país.

En el siglo actual, esa evolución se ha acentuado en una apertura de acercamiento, primero entre las iglesias divididas de Oriente y Occidente, luego en un aggiornamento (renovación) de sus propios problemas humanos y de tolerancia hacia los que antes permanecía intransigente o rigorista; movimiento completado con una simplificación en lo que se refiere a ritual y ceremonias públicas, con el fin de dar más participación seglar y acción apostólica a los laicos.

En el orden universal, siempre ha sido motivo de gran preocupación por parte del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, la finalidad y el contenido de los documentos pontificios dirigidos a los hombres.

Las encíclicas son dadas por los Papas en calidad de Doctores y Pastores de la Iglesia Universal y en ejercicio de su magisterio ordinario; a ellas se debe por parte de los fieles una aceptación de Fe, o de respeto por su contenido moralmente cierto, aunque no entren según el Derecho Canónico dentro de la infalibilidad.



Concilio: Reunión de los obispos y otras autoridades de la iglesia católica para decidir sobre algún asunto de dogma y de disciplina

Son actas que incluyen declaraciones solemnes, directrices o juicios sobre problemas en discusión o refutación de errores.

Históricamente, pueden considerarse tres períodos en la confección de estos documentos que contienen comunicaciones de la jerarquía a los fieles y ai mundo en general: el primero ya se ha tratado precedentemente (sentencias y epístolas anteriores a la Edad Media); el segundo también se ha considerado a través de las documentaciones emanadas de la cancillería pontificia con la denominación de bulas y las decisiones de los Concilios de mayor trascendencia histórica.

Encíclica: Carta solemne que el Papa dirige a todos los obispos y fieles católicos adoctrinando en cuestiones de fe o de costumbres.

El tercer período corresponde a la edad moderna; a partir de la bula de Sixto V, Inmensa Aeterni (1857), la Santa Sede y sus congregaciones están perfectamente organizadas y los documentos que de ellos emanan, aparecen clasificados sistemática mente: constituciones, rescritos, bulas, breves y cartas apostólicas.

De estas últimas se suele distinguir entre breves, que son cartas simples pero sin su signatura, y las encíclicas que interesan para asociarlas en su proyección social a nuestro tema.

La primera publicada con tal denominación, fue dada por Benedictino IV (1740); del mismo pontífice fue la Quanta Cura (1741) y hasta 1758 se publicaron catorce más.

Durante el siglo XVIII y XIX son poco frecuentes estos documentos pero a partir del pontificado de Pio IX (1846-1878) su número crece y cabe destacar las de León XIII (1878-1903) que son sesenta en total entre las que fue muy importante la Rerum Novarum (15 de mayo de 1891) por estar relacionada al problema del auge del socialismo y sus derivaciones a los derechos y libertades.

Luego Quadragésímo Anno de Pió XI publicada a cuarenta años después de la anterior, significó una ratificación de la misma llevada a los problemas sociales y políticos del momento.

De Juan XIII se recueran Mater et Magistra (15 de mayo de 1961) y Pacem in terris (11 de abril de 1963); conviene mencionar que durante el pontificado de Juan XXIII se inició el período de mayor aggiornamento con su convocatoria al Concilio Vaticano II y su posterior realización que dejó un saldo positivo en lo que a apertura se refiere, acompañado de las dificultades de interpretación de las reformas, algunas polémicas para ciertos sectores; problemas lógicos en acontecimientos de esa índole.



Papa Juan XXIII ayuda social al mundo

El Papa actual Paulo VI, siguió la línea de su antecesor en lo que a evolución se refiere, en intento de acercamiento y le correspondió superrar y convivir problemas sociales de orden mundial muy profundos y difíciles.

A él se debe la Populorum progressio (26 de marzo de 1967) y el Desarrollo de los pueblos que fue posterior. Paulo VI fue innovador en cuanto a sus viajes de acercamiento, y fue memorable su presencia en las Naciones Unidas (octubre de 1965).

Anteriormente había viajado a la India en diciembre de 1964; también mantuvo una entrevista con el patriarca Atenágoras I en 1964.

En 1968, visitó Colombia en ocasión del Congreso Eucarístico; viajó a Ginebra donde pronunció un discurso en la O.I.T (Organización Internacional del Trabajo); y en 1969 visitó Uganda.

Estos viajes e intervenciones demuestran su preocupación por el problema de la paz y de los pueblos subdesarrollados.

Ecumenismo: Movimiento que promueve la unidad entre todas las iglesias cristianas.

CONCILIO VATICANO II: Fue anunciado por Juan XXIII el 25 de enero de 1959 y recibido con esperanza por todo el mundo; él mismo lo inaugura el 11 de octubre de 1962.

Los fines del Concilio habían de ser: la renovación y adaptación que abarque las renovaciones del pueblo cristiano y la adaptación de la disciplina eclesiástica a las necesidades actuales; no se trataba de definir ver dades, sino aggiornamento.

Su segundo fin se relacionaba con la unión de los cristianos; poner las premisas de claridad doctrinal que han de preparar al mundo en el largo camino de la unidad esta intención, tiene el dereto sobre la libertad religiosa y el Ecumenismo, sin olvidar el decreto de las Iglesias Católicas Orientales.

El último fin era el de la relación con el mundo: expresar ante el mundo y el hombre actual, la doctrina y la actitud de la Iglesia: surgieron así la pastoral constitución sobre la Iglesia y el mundo moderno, documento que demandó arduos trabajos que resultó el primero de esa índole qué se aprueba en un concilio.



El Concilio Vaticano II fue solemnemente clausurado por Paulo VI el 8 de diciembre de 1965. Comenzó inmediatamente en toda la Iglesia y en el mundo una intensa actividad posconciliar.

Papa Francisco I

Ver: Frases del Papa Francisco I

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