La Polinesia Francesa Tahití Geografia Población Costumbres



La Polinesia Francesa- Isla de  Tahití
Geografía, Población, Vida y Costumbres

Francia posee una serie de archipiélagos en el océano Pacífico que, tanto por el clima como por las bellezas de la naturaleza, son verdaderos paraísos terrenales. Estas islas constituyen la Polinesia francesa, islas de la Sociedad, Tuamotu, Marquesas, etc. Estas islas se esparcen por una vasta extensión del sureste del océano Pacífico. La superficie total es de 4.167 kilómetros cuadrados.

En cambio, en el aspecto económico la situación de estas islas es menos envidiable. Su principal producto de exportación es la copra (medula seca del coco); el aceite que se extrae de ella entra en la fabricación de margarina y jabón. El turismo aumentará considerablemente los recursos de la Polinesia francesa.

La mayor parte de los habitantes de las islas son polinesios, aunque también hay una minoría de chinos y europeos. La población en 2008 era de 283.019 habitantes. El idioma oficial es el francés, aunque se hablan frecuentemente idiomas polinesios. La principal isla es Tahití, y su ciudad más importante, Papeete (26.017 habitantes en 2007), es la capital del territorio.

La Polinesia francesa está compuesta de cinco archipiélagos, que se extienden en pleno océano Pacífico sobre 4.000.000 de km2: son las islas de la Sociedad, las Tuamotu, las Gambier, las Marquesas y las Tubuai o islas Australes. El primero de estos grupos, las islas de la Sociedad, se subdivide, a su vez, en islas de Barlovento e islas de Sotavento. Todas estas islas son formaciones volcánicas constituidas por sucesivas erupciones de lava y basalto, o atolones formados por colonias de corales en torno a un zócalo volcánico que después se hundió.

El clima de estas islas está determinado por la situación de éstas: cerca del ecuador y en medio del océano. Se trata, pues, de un clima tropical que, sin embargo, se halla muy sometido a las influencias oceánicas, con una temperatura que oscila todo el año entre 25 y 27° C. Las vertientes bien situadas son húmedas, pero en las islas bajas el clima es seco.

Los polinesios tienen la piel de color pardo dorado; el cabello, negro azabache, y los ojos, oscuros. Todo parece indicar que son originarios de Asia. Sin embargo, algunos antropólogos se sienten inclinados a creer que llegaron de América del Sur.

El carácter de los polinesios es alegre y despreocupado. La naturaleza les proporciona alimentos en abundancia: el coco contiene una especie de leche vegetal que es una bebida fresca y agradable. Con el jugo dulce que rezuma de la envoltura de las flores del cocotero se elabora el vino de palma. Además, la yema terminal de este árbol providencial es un sabroso alimento: la chou-palmiste.

pescador de la Polinesia

Pescador de la Polinesia

El clima de las islas es tan benigno que una simple caseta resuelve el problema de la vivienda. Los materiales están al alcance de todos: con el delgado tronco de los cocoteros, que pueden llegar a medir 25 m, se construye la armazón, y las hojas sirven para techar. Las fibras, previamente trabajadas, se emplean en la confección de vestidos, cestos, esteras y escobas.



La llegada de los blancos y la introducción de un ritmo de vida moderna  han  trastornado   estas islas, que constituyen excelentes escalas para la navegación y los transportes aéreos o bases militares de experimentación. Papeete, la capital, cuenta con un aeropuerto muy frecuentado.

Gracias a la lucha que se entabló contra las enfermedades, la población creció rápidamente. Más de la mitad se halla integrada por jóvenes menores de veinte años.

Papeete, la capital de la Polinesia Francesa:Esta ciudad es la capital y puerto principal de un territorio de ultramar dependiente de Francia, formado por más de cien islas, la Polinesia Francesa. Se localiza en la isla de Tahití y sobresale como una importante parada en las rutas de transporte internacionales y como centro turístico.

La economía de las islas de la Polinesia francesa se basa, sobre todo, en la agricultura. Los principales productos son el coco, la vainilla (fruto de la planta del mismo nombre), el café y la fruta.

Por desgracia, esta agricultura es muy vulnerable y no puede sostener el ritmo del crecimiento de la población. Las tierras de labrantío son insuficientes, y su rendimiento, poco elevado. El relieve y la dispersión de las islas dificultan la mecanización del equipo.

La población prefiere ocuparse en las plantaciones de cocoteros y vainilla, que requieren menos cuidados y esfuerzos. Sin embargo, el mercado mundial de la vainilla está sometido a grandes oscilaciones; la vainilla sufre la dura competencia de un producto sintético: la vainillina.

Los cafetales proporcionan un café de buena calidad, pero el rendimiento es muy bajo y sólo alcanza de 200 a 300 kg por hectárea.

Las plantaciones de cocoteros ocupan la mayor parte de las superficies cultivadas. Los cocos se parten en dos y se secan: este producto es la copra. El aceite que se obtiene se emplea en la fabricación de jabón, glicerina, productos cosméticos, explosivos y margarina. La copra es el principal producto de exportación de estas regiones (25.000 tm al año). Sin embargo, los cocoteros viejos no son reemplazados al ritmo preciso.

Los polinesios son hábiles pescadores, pero el producto de su pesca se dedica, casi exclusivamente, al consumo local. Sólo se exportan perlas, que se extraen de las ostras que los buzos van a buscar al fondo de las lagunas de los atolones.

La importancia económica de la pesca de ostras ha disminuido de modo considerable: las lagunas están prácticamente las lagunas y las perlas naturales sufren la competencia de las perlas artificiales. En Tahití y en las Gambier se recoge nácar (capa interna, irisada, de la concha de las madreperlas).

En la Polinesia francesa todavía no se puede hablar de industrias. En la isla de Makatea (islas de Barlovento) hay fosfatos, cuya explotación se ve amenazada por el agotamiento de los yacimientos. Estas regiones también fundamentan todas sus esperanzas en el turismo.



En efecto, no hay duda de que, en un porvenir muy próximo, la principal fuente de ingresos de estas islas tan privilegiadas por su belleza será el turismo.

isla de la polinesia

Tahití, maravillosa isla situada en el Pacífico, fue descubierta por Quirós en 1606 y el segundo que la visitó fue Wallis durante la segunda mitad del siglo XVIII. Dos circunstancias, sobre todo, hicieron famosa a Tahití: el amotinamiento de la Bounty y la estancia del pintor Paul Gauguin. Es una isla volcánica cubierta por una vegetación lujuriante. Exporta, especialmente, vainilla y copra.

TAHITÍ:

Un Poco de Historia…:Todo parece indicar que los polinesios de las islas vecinas se establecieron en Tahití en el siglo XIV. Pero hasta 1606, fecha en que la descubrió Pedro Fernández Quirós, navegante portugués al servicio de España, no fue conocida por los europeos. Más tarde, en 1767, llegó a ella el inglés Wallis.

Al año siguiente, en 1768, arribaron a sus orillas unos navegantes franceses capitaneados por Bougainville. En cuanto a James Cook, ancló allí por tres veces: en 1769, en 1773 y en 1777. Pero debido a la ausencia de agua potable, ninguno de estos viajeros permaneció durante mucho tiempo en Tahití.

La «Nueva Citeres» fue ensalzada en numerosos relatos llenos de romanticismo. Al principio, la población de Tahití fue descrita como un pueblo feliz, que vivía, sin preocupaciones, de la caza y de la pesca. Cuál no sería la desilusión cuando se supo que aquellos «buenos salvajes», en realidad eran cazadores de cabezas.

Tahití fue escenario del amotinamiento de la tripulación del navio inglés Bounty. Bajo las órdenes del capitán Bligh, este navio había zarpado en diciembre de 1787 con destino a Oceanía. El viaje se realizó sin incidentes y la tripulación permaneció unos seis meses en Tahití.

Pero cuando el barco tuvo que regresar a Inglaterra, los marineros se amotinaron: el 28 de abril de 1789, el marinero Fletcher se puso al mando de la tripulación rebelde, y abandonaron en un bote salvavidas al capitán Bligh y a 18 marinos que le habían permanecido fieles.

Pero Bligh, que era un viejo lobo de mar, después de una arriesgada travesía logró desembarcar en la isla de Timor, el 12 de junio de aquel mismo año. En cuanto a la Bounty, hizo rumbo a la isla de Pitcairn (al sudeste de las Gambier), en la que los amotinados fundaron una colonia. Hasta 1808 no fueron encontrados por un barco norteamericano: sólo quedaba con vida uno de los rebeldes.



A fines del siglo xvm, misioneros ingleses fueron a establecerse en Tahití, e intentaron implantar la civilización occidental. Pero a pesar del apoyo que encontraron por parte de los potentados locales, sus primeras tentativas fracasaron. Hasta 1815 no se establecieron plantaciones de café, azúcar y algodón. En aquella época, en Tahití reinaba la dinastía de los Pomaré. Estos despóticos soberanos se dejaban influir por los inmigrantes europeos, cuyos consejos no eran totalmente desinteresados.

En 1842, un bajel francés hizo escala en Tahití. Su comandante, el capitán Dupetit-Thouars, obtuvo autorización de la reina Pomaré IV para fundar un establecimiento en la isla y le hizo firmar un tratado en virtud del cual la isla se convertía en protectorado.

Incitados a la revuelta por el cónsul inglés Pritchard, los autóctonos se resistieron durante cinco años a la influencia francesa. En 1880, tras la abdicación del rey Pomaré V, la isla pasó a ser colonia, centro de los establecimientos franceses de Oceanía.

En 1891, un pintor parisiense llamado Paul Gauguin desembarcó en Tahití, adonde había ido en busca de nuevas fuentes de inspiración. Deseoso de integrarse más en la sociedad primitiva de los polinesios, se fue a vivir a la isla de Hiva-Hoa (Marquesas), pero allí cayó enfermo y murió. Actualmente, sus cuadros están considerados obras maestras de inapreciable valor.

Hoy Tahití forma parte de la Polinesia francesa, territorio de ultramar que envía representantes a París, y está dotado de una asamblea territorial. Tahití cuenta, aproximadamente, con cuarenta y cinco mil habitantes, de los cuales 20.000 viven en Papeete, ciudad principal y capital de la Polinesia francesa. Además de tahitianos y franceses metropolitanos, estos últimos funcionarios la mayoría, también hay varios millares de chinos, casi todos comerciantes. Desde 1945, todos los habitantes de Tahití, excepto los chinos, son ciudadanos franceses.

Antes de la llegada de los europeos, Papeete era un modesto establecimiento de la costa. Su nombre significa «lugar donde las mujeres sacan el agua». Gracias a sus instalaciones portuarias y a su aeropuerto de categoría internacional, Papeete es hoy una ciudad moderna.

La isla de Tahití está constituida por dos volcanes, unidos por el estrecho istmo de Taravao. En ella se suceden altas montañas y profundos valles. Las temperaturas son elevadas (un promedio de 26°), y las precipitaciones, abundantes (casi dos metros en Papeete).

Sólo la tercera parte de la superficie total —sobre todo la llanura costera— se dedica al cultivo. Allí, los autóctonos cultivan la fruta (plátanos, pina, agrios), batatas y árbol del pan. Los europeos han creado plantaciones de vainilla, cocoteros, café y caña de azúcar. Estos productos están destinados, sobre todo, a la exportación. Además, Tahití exporta algunos productos de la extracción minera, sobre todo fosfatos. Dos terceras partes del país están cubiertas de espléndidos bosques.

Los tahitianos son hábiles pescadores. La pesca es básica para su abastecimiento. El turismo constituye una valiosísima fuente de ingresos para la isla, a la cual acude cada vez mayor número de veraneantes en busca de mundos nuevos y acuciados por el afán de vivir.

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