Problemas Ambientales en Argentina Contaminación de Agua, Suelo y Aire



PROBLEMAS MEDIOAMBIENTALES DE ARGENTINA-AGENTES CONTAMINANTES
AGUA-RESIDUOS-AIRE-SUELOS-DEFORESTACIÓN

La calidad de vida de la población empeora día a día. Muchas son las causas que provocan esta situación pero, en gran medida, es producto del deterioro en que se encuentra el ambiente. Después de la década del 50, comenzaron a estudiarse medidas para detener ese deterioro en los países desarrollados. Hoy, todo el mundo sabe que si no se cuida el ambiente, el futuro de las generaciones venideras estará muy comprometido. Países ricos y pobres padecen los problemas ambientales aunque de diferente forma. Por otro lado, es seguro que las mejores posibilidades de solucionarlos las tienen los primeros. Estos problemas ambientales afectan ciudades, áreas rurales, países, regiones y al planeta en general, en distinta escala.

emision de humo al medio ambiente

PRINCIPALES PROBLEMAS AMBIENTALES DE ARGENTINA Y EL MUNDO

Los principales expertos sobre los problemas medioambientales que afectarán a nuestras vidas. Esta es la conclusión. La escasez de agua, la degradación de la calidad del aire y los suelos, el crecimiento y disposición de los residuos y la producción de energías contaminantes son los problemas ambientales más graves que afectarán a la población en los próximos 10 años. Al menos, ésa es la principal conclusión de un grupo de expertos y representantes de organizaciones dedicadas al estudio y seguimiento de la cuestión ambiental.

Con el cambio climático como telón de fondo, el paisaje ha comenzado a variar y esos nuevos trazos podrían ser irreversibles, aún más, podrían agravarse si no se toman medidas con urgencia.

Un informe del Banco Mundial, reafirma la gravedad de la situación. Las conclusiones cruzan variables políticas, económicas y ambientales e indican que el proceso se ha desatado y la productividad agrícola empezará a caer en América Latina entre un 12 y un 50 por ciento en las próximas décadas. El deterioro de los suelos por sobreexplotación y utilización exagerada de agroquímicos es una de las razones. Aquí, un recorrido por los temas medioambientales que más preocupan.

EL AGUA

El 71 por ciento de la superficie del planeta  está cubierto por agua. Apenas el 2,5 por ciento es agua dulce, pero no toda puede ser consumida porque más del 70 por ciento de esa agua dulce está congelada en los polos. Es decir, que con menos del 1 por ciento del total del agua existente hoy se deben satisfacer las necesidades de 6.600 millones de personas que habitan el planeta. Según cifras de las Naciones Unidas, en la próxima década, unos 2.700 millones de personas vivirán en zonas con escasez de agua.

La diputada nacional y licenciada en economía Fernanda Reyes agrega que a la alarmante y continua degradación del agua, hoy se le suma una distribución inequitativa: hay millones de personas sin acceso a agua segura para sus necesidades elementales. «Se trata de un bien escaso y lamentablemente se lo usa sin control», y cita el ejemplo de los millones de litros que utiliza la minería a cielo abierto en provincias como Catamarca o San Juan.

«La expansión irracional y sin control de la frontera agrícola, junto con el efecto de la desertificación, están provocando la pérdida o modificación del habitat de miles de personas por la degradación de la biodiversidad con lo que se acentúan los efectos del cambio climático global», explica Reyes.

Por otro lado, el incremento de la duración de los períodos de sequía y lluvias es una de las consecuencias más perniciosas de los cambios en el clima. Esto representa la mayor preocupación del especialista en meteorología Osvaldo Canziani, quien preside uno de los grupos de trabajo del Panel de Expertos sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés). Según menciona se está gestando una especie de revolución por el recurso hídrico, habida cuenta de que se ha duplicado el consumo de agua desde principios del siglo XX hasta 1940, y que se ha multiplicado dos veces más a fines del siglo. Esto está indicando que todos debemos informarnos de qué manera podemos darle una solución posible.



«El agua es un elemento vital que probablemente generará en un futuro no muy lejano negocios de trillones de dólares. Hoy una botella de agua es un elemento muy valioso para países con escasez, aunque cualquiera de nosotros puede despreciarla al abrir la canilla y dejarla correr libremente», afirma Canziani, quien recibió, junto con sus colegas, el Premio Nobel de la Paz 2007.

LOS RESIDUOS

El mal manejo de los desechos afecta a casi todas las ciudades de Argentina y de Latinoamérica. La mayoría de los grandes ríos y lagos está contaminado por la basura domiciliaria, las cloacas y la actividad industrial o minera. Por lo menos, en la Argentina, hay más de 2.000 basurales a cielo abierto sin ningún tipo de control.

La directora Ejecutiva de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), María Eugenia Di Paola, explica que la basura —su tratamiento y disposición— será un problema a resolver en la década que viene. Di Paola, quien es experta en derecho de los Recursos Naturales e hizo un máster en derecho Ambiental, expresa que, en primer término, hace falta revertir el modelo de contaminación imperante por uno diferente, que  de prioridad a la restauración y prevención. «Esto implica trabajar en la gestión integral de los residuos que incluyen el reciclado, revalorización y reutilización de los elementos que consumimos».

Para la especialista será notable el impacto de las actividades productivas en el agua, el aire y el suelo. «Producir la menor contaminación de estos recursos será fundamental para lograr el equilibrio de los ecosistemas. La clave está en el trabajo que, tanto en el nivel público como privado y ciudadano, pueda hacerse en las cuencas hídricas y atmosféricas. Hay que garantizar que el agua y la riqueza que encierra la tierra puedan perdurar y mantener la calidad porque lo que estará en juego es la salud de la población».

EL AIRE Y EL SUELO

La superficie cultivada en América Latina se duplicó en los últimos 10 años. La agricultura intensiva y la utilización de productos químicos degradó los suelos hasta dejarlos, en algunas zonas como La Pampa o Santa Fe, inutilizados para cualquier tipo de producción.

Definitivamente, la deforestación indiscriminada cambió el paisaje y, en consecuencia, ha generado variaciones en las condiciones climáticas y ha restado posibilidades para la oxigenación necesaria. Di Paola propone cambiar el paradigma de las actividades productivas. «El sector privado debe adaptarse, integrando en su planificación y forma de trabajo al ambiente y al desarrollo sostenible. En la región, un ejemplo del desafío que se presenta es el de la agricultura sustentable —rotación de los suelos, evitar los fertilizantes químicos, proteger y mejorar la calidad del suelo, el aire y el agua para satisfacer las necesidades actuales y futuras del mundo— frente al avance de la frontera agrícola sin la debida planificación».

ENERGÍAS CONTAMINANTES

La desaceleración en la utilización de energías contaminantes llevará varios años; los autos y la producción todavía se sostienen con los combustibles fósiles.



Los equipos técnicos de FARN alertan sobre la inminente escasez del petróleo y sus derivados. Señalan como alternativa las energías  renovables y apuntan que hace falta una modificación de la matriz energética mundial.«La dependencia de los combustibles deberá cambiar por dos razones: es un recurso no renovable y uno de los principales productores de dióxido de carbono», dice Di Paola.

EL CALENTAMIENTO GLOBAL

Canziani señala que la temperatura global seguirá aumentando cada año y a consecuencia de esto, la Argentina sufrirá cada vez más tormentas fuertes, granizadas y el aumento del nivel del mar. «América del Sur contribuye al efecto invernadero del mundo con un cinco por ciento, y la mitad de ese porcentaje es a causa de la deforestación», explica el científico.

Sergio Jellinek, director de Comunicación del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, dice que «los países y ciudadanos de América Latina, en particular los que viven en condiciones de extrema pobreza, son altamente vulnerables a los efectos del cambio climático», y cita las principales conclusiones del estudio que e] organismo acaba de presentar sobre la materia.

En un escenario sin cambios, es decir sin una acción decidida por partí de los gobiernos, el sector privado y  sociedad civil, los impactos más críticos del cambio climático en Amé rica Latina y el Caribe serían lo siguientes:

* En México, entre 30 por ciento y 85 por ciento de los establecimientos rurales podrían enfrentar la pérdida total de su productividad económica en 2100.

* Los desastres naturales resultantes de fenómenos climáticos (tormentas, sequías e inundaciones) tendrán un costo promedio de 0,6 por ciento del PBI en los países afectados.

* Varios glaciares andinos desaparecerán dentro de los próximos 20 años lo que afectará el suministro de agua de 77 millones de personas en el año 2020.

* El riesgo de dengue, paludismo y otras enfermedades infecciosas aumentaría en algunas zonas.

«Hay que entender que los países industrializados cargan una responsabilidad histórica por las actuales concentraciones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Por lo tanto, un compromiso concertado que involucre a América Latina debe estar basado en la idea de que una mejor gestión ambiental debe ir de la mano con el crecimiento económico», expresa Jellinek.



Los desafíos que la humanidad tiene por delante en esta materia posiblemente sean los más grandes del siglo. Para llegar a buen puerto hace falta un compromiso que involucre no sólo a los Estados, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil. Es la hora de la responsabilidad individual. Reconocerlo nos hará bien.

PARA SABER MAS…
¿Dónde están los árboles?: deforestación

La destrucción de los bosques y las selvas, para usar el suelo en otras actividades, lleva al proceso de deforestación. Esto compromete la existencia de las especies vegetales, animales y del suelo mismo; también altera el clima, porque tanto las selvas como los bosques lo regulan. La fotosíntesis que realizan los vegetales interviene en el equilibrio de los gases de la atmósfera: una hectárea de selva consume anualmente casi cuatro toneladas de dióxido de carbono y devuelve dos toneladas de oxígeno.

Con el fin de obtener alimentos, materias primas y energía, o realiza una explotación forestal, el hombre, desde épocas antiguas, fue talando beques y selvas de manera irracional. Originó así uno de los problemas que deben enfrentar en la actualidad los países desarrollados y subdesarrollados. Millones de hectáreas de bosques se deforestan anualmente por tala o quema.

Esto ocurre, sobre todo, en áreas tropicales donde los suelos tiene una cubierta vegetal delgada y las excesivas lluvias no permiten la acumulación de los materiales que le dan fertilidad (son suelos muy débiles, que se pierden fácilmente). Los pueblos agricultores que realizan estas prácticas con el tiempo tienen que abandonar el lugar porque el suelo ya no produce. Es bien sabido que para generar un centímetro de suelo se necesitar cien años.

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Pero la deforestación continúa y en cada segundo que pasa desaparecer. del planeta tres mil metros cuadrados de bosques.

La consecuencia más significativa de la deforestación es la pérdida de biodiversidad o diversidad biológica, que es el número de especies de plantas, animales y microorganismos existentes en el planeta. Esto pone en peligro el funcionamiento y el equilibrio natural de los ecosistemas. Las áreas de bosques y selvas tropicales encierran la mayor biodiversidad de la Tierra y actualmente corren serio riesgo de desaparecer. Casi cinco millones de kilómetros cuadrados de áreas territoriales o marinas, correspondientes a países desarrollados, se encuentran bajo protección. Pero todavía esos niveles siguen siendo insuficientes. Algunos científicos sostienen que dentro de cien años se perderán alrededor del 50% de las especies existentes en el planeta.

Si queremos conservar nuestros recursos forestales y que resulten renovables, son necesarias políticas de control y manejo basadas en el conocimiento de los ecosistemas. Lamentablemente, en los países subdesarrollados, los estudios forestales son elementales o no existen; y si se dictan leyes sobre el tema, probablemente no se cumplen. Las empresas madereras destruyen los recursos sin tener en cuenta las consecuencias futuras. La tala no respeta el tiempo que necesita una variedad para regenerarse, se desequilibran las comunidades de árboles y, muchas veces, son reemplazadas por otras de poco valor que crecen sobre suelos dañados. Sólo una gestión forestal sostenible, que equilibre objetivos ambientales, económicos y sociales, podrá servir de solución para este problema.

Los suelos se pierden: erosión
Los procesos erosivos se deben a la acción combinada de los agentes naturales (el viento, la lluvia y los cambios de temperatura) sobre la superficie de la Tierra. En muchas oportunidades, estos procesos provocan la pérdida del suelo. En las regiones áridas o semiáridas, es muy común la erosión eólica (producida por el viento), y en las regiones húmedas, la hídrica (ocasionada por el agua). Pero no sólo los agentes naturales son los causantes de la erosión de los suelos; las prácticas agrícolas inadecuadas, el sobrepastoreo, la explotación forestal, la deficiente utilización del agua y la urbanización también alteran o destruyen la cubierta vegetal protectora del suelo y aceleran estos procesos.

La deforestación y la erosión degradan los suelos, sobre todo en la regiones secas, y originan la desertización: transforman los suelos fértiles en desiertos.
También provocan desertización la tala excesiva de árboles para la obtención de leña, como ha ocurrido en la región del Sahel, en África. La salinización de los suelos es otra de las causas de desertización. En este último caso, se trata de un proceso que concentra en la superficie terrestre las sales que quedan por la evaporación del agua producida por las temperaturas elevadas; esto ocurre, por ejemplo, en las regiones áridas de Australia, Estados Unidos, Egipto, Pakistán, Siria e Irak.

La tercera parte del planeta está ocupada por desiertos, y a cada segundo que pasa desaparecen mil toneladas de suelo fértil. Según estimaciones de las Naciones Unidas, para el año 2000 un tercio de las tierras cultivables se habrá transformado en desiertos. Si esto no se detiene, ¿qué ocurrirá con las posibilidades de alimentación de la humanidad?

Para evitar todos estos procesos hay que implementar métodos de conservación de suelos. Algunos de ellos son: el aporte de materia orgánica obtenida de fertilizantes naturales o químicos; el cultivo en contorno, es decir, aprovechando las pendientes del terreno (como lo hacían los incas en los Andes peruanos) o la incorporación de plantas regeneradoras del suelo en la rotación de los cultivos. Estas plantas fijan y protegen el suelo durante la fase de crecimiento, y cuando se las entierra con el arado aportan materia orgánica.

Agricultura sustentable
Las prácticas agrícolas pueden generar la pérdida de fertilidad, la erosión y hasta la destrucción de los suelos, con el consecuente deterioro del medio ambiente.

La población mundial crece día a día y en muchos lugares del planeta el problema de la desnutrición es alarmante. Teniendo en cuenta que la agricultura es la base de la alimentación, es imperioso revertir la forma en que esa actividad se practica. Se trata, entonces, de realizar una agricultura sustentable, integrada, que tenga en cuenta el medio, y permita usar los recursos con más eficiencia.

Una de las formas de hacerlo es mediante la disminución del uso de los fertilizantes químicos, los plaguicidas y los insecticidas. Todos permitieron el aumento de la producción de alimentos, pero su uso desmedido provoca serias alteraciones en los sistemas naturales y en la salud de la población que los consume. Para revertir esta situación, se plantea su uso moderado y la valorización de los procesos naturales: uso de abonos naturales, como el estiércol, y otros que también permiten disminuir los costos, sobre todo en los países menos desarrollados.

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La práctica de una agricultura altamente tecnificada le ha permitido a los países desarrollados obtener grandes ganancias, pero ha comprometido la fertilidad de los suelos. Esta situación los ha llevado a desarrollar una agricultura sustentable, más allá de los intereses de las empresas agroquímicas que imponen sus productos en el mercado.

Una agricultura sustentable supone: uso de los productos de desecho y el reciclado de nutrientes; prácticas de conservación de los suelos, del agua y demás recursos, y el conocimiento de las limitaciones que puede imponer el clima o el relieve del lugar.

Esta práctica sólo traerá beneficios reales si se implementa dentro de programas de política ambiental, y con el esfuerzo de las comunidades, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales (ONG).

cuadro de problemas medioambientales

ASPECTOS A RECORDAR PARA COMPRENDER LOS CONJUNTOS AMBIENTALES

1. Acerca de la relación entre la sociedad y la naturaleza La relación entre las sociedades y la naturaleza siempre es desigual, ya que las sociedades tienen diferentes estilos de desarrollo y la base natural del planeta no presenta las mismas condiciones para el desarrollo de actividades económicas a lo largo de todos los continentes.
2. Acerca del tapiz vegetal natural y el implantado: Cada vez es más difícil encontrar conjuntos ambientales que se basen en el tapiz vegetal natural u original. Por ejemplo; en el área de espacios cultivados en clima templado de la Argentina, el tapiz vegetal originario antes de que llegaran los colonizadores europeos era de pasturas, pero la acción humana ha implantado gran cantidad de árboles y cultivos que no eran originarios del lugar.
3. Acerca de los centros urbanos: Los centros urbanos son los ambientes con mayor nivel de modificación o, según algunos autores, de artificialización, de la naturaleza. Allí, no obstante, sigue lloviendo, sigue habiendo cursos de agua superficiales o subterráneos y continúan soplando los vientos.
4. Acerca de los actores sociales: Para entender cómo son y cómo funcionan los ambientes es necesario entender a los diferentes actores sociales que están implicados en su construcción: los empresarios, el Estado, las Organizaciones No Gubernamentales ambientalistas, los trabajadores y la gente en general.
5. Acerca de los Estados fuertes y los Estados débiles: Algunos ambientes son más saludables que otros. Por ejemplo, el ambiente de las grandes urbes latinoamericanas es mucho más nocivo para la salud de la gente que los ambientes de las ciudades centroeuropeas. Esto tiene que ver con el papel que cumplen los Estados en su relación con los demás actores sociales. Los Estados más débiles tienden a descuidar los aspectos de salubridad de los ambientes en los que intervienen.
6. Acerca de las escalas de análisis: El análisis de un conjunto ambiental siempre requiere estudiar lo que pasa en ese lugar, en vinculación con lo que pasa fuera de él. Por ejemplo: el deterioro del suelo por la utilización que realizan las comunidades campesinas en el sur de México tiene que ver con su atraso. Esta situación de extrema pobreza se entiende contextualizando a esos campesinos en la sociedad, la economía y la política de México. De la misma manera, la contaminación de los ambientes costeros en Uruguay requiere entender el movimiento de las corrientes marinas en relación con el crecimiento de las algas, además de los factores sociales que originaron ese problema.

7. Acerca del tiempo histórico: Los conflictos y las negociaciones entre los distintos sectores sociales varían a lo largo del tiempo. También hay sociedades con mayores posibilidades de realizar proyectos políticos, sociales y ambientales autónomos, en los que ninguna otra sociedad las obliga a realizar lo que no desean. Las sociedades «hacen» su historia y son responsables de sus acciones a través del tiempo. Una de las maneras en que se refleja el paso del tiempo histórico es en cómo aprovecharon o desperdiciaron las posibilidades que les brindaba la naturaleza.

Mirar un mapa de grandes conjuntos ambientales no es otra cosa que mirar un aspecto del estado de las distintas sociedades en un momento dado de la Historia. Es muy probable que el mapa de los grandes conjuntos ambientales de América Latina dentro de quinientos años sea muy distinto al que se observa en esta doble página. Al igual que este mapa de ambientes, que es muy distinto al mapa de ambientes de hace quinientos años, cuando llegaron los primeros colonizadores y empezaron a modificar aceleradamente la naturaleza… y a las^sociedades aborígenes que en ella vivían, punto de partida de este libro.

El deterioro ambiental en la selva paranaense
Para conocer el estado actual de deterioro ambiental en la Argentina y caracterizar los procesos de degradación, en el año 1986 la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (FECIC) convocó a técnicos de distintas instituciones para trabajar en el tema. En 1988 se publicó el documento «El Deterioro del Ambiente en la Argentina» (PROSA: Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua).

Este documento se refirió especialmente a la degradación de los suelos de la provincia de Misiones. La erosión hídrica, considerada de moderada a grave, abarcaba el 9% de la superficie, o sea, 260.000 ha del territorio de esa provincia. Las áreas más afectadas eran las del centro-sur: departamentos de Oberá, L. Alem y San Javier, en los que el cultivo de la yerba mate es muy importante. Estimaciones de ese mismo informe señalaban que unas 400.000 ha o más del bosque nativo estaban sufriendo una degradación de mediana a intensa, al igual que unas 100.000 ha de pastizales. La degradación más acentuada afectaba a los bosques provinciales en la zona del Alto Paraná y del Alto Uruguay.

La selva paranaense, por su heterogeneidad, es un sistema de alta complejidad ambiental. Hasta el siglo XVI, su dinámica estuvo regulada por factores físicos y por la propia biocenosis -conjunto de especies distintas, libres, parásitas o simbióticas, todas indispensables para la supervivencia de la comunidad-, incluidas las poblaciones indígenas allí asentadas. En la etapa de conquista y de colonización europeas, se evidenciaron los primeros impactos a la orilla de los ríos, en los campos abiertos y en las áreas de borde, consecuencia de los emplazamientos humanos, de las actividades agrícolas y ganaderas y de las expediciones de exploración, la caza de esclavos y la recolección de yerba mate.

A partir del siglo XIX, el poblamiento y el modelo de desarrollo adoptado produjeron una importante reducción de las áreas selváticas. La expansión agrícola y el obraje forestal son las responsables de este cambio y de la degradación de los montes remanentes. En Misiones, se empobreció la masa arbórea antes que la cobertura boscosa, como consecuencia de la inadecuada explotación forestal.

En los últimos cien años desapareció el 90% de la selva original, y el futuro de este sistema se encuentra seriamente comprometido a corto plazo, salvo las 500.000 ha que se hallan protegidas.

Debería ponerse en marcha una planificación integral para un buen uso del suelo mediante la zonificación, según las aptitudes ecológicas y la viabilidad económica. Y deberían ordenarse los sistemas agrícolas, silvícolas y acuáticos a lo largo del tiempo para obtener un verdadero desarrollo sustentable.

Fuente: «La conservación de los recursos naturales y el hombre en la selva paranaense», por Pablo
Laclau. Boletín Técnico N° 20. Fundación Vida Silvestre Argentina, Fondo Mundial para la Naturaleza

Fuente Consultada:
Selecciones de Reader Digest Abril 2009 – Podes Suscribirte A Su Publicación!

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