Origen de la Mafia Italiana La Cosa Nostra La Camorra Lucky Luciano



Origen de la Mafia Italiana La Cosa Nostra
La Camorra – Lucky Luciano

La ‘mafia’ es generalmente considerada como una sociedad secreta del crimen italiano, pero los orígenes de su inicio es antes de la aparición de armas automáticas y la cocaína. La mafia  empezó como una forma de vida: una forma de proteger a la propia familia y seres queridos de la injusticia de otros mas poderosos o hasta a veces del mismo  gobierno . Sólo más tarde, con la aparición de los medios de comunicación, la televisión y Hollywood hizo la mafia adquirir un aire de glamour que tiene ahora.

«Quiero advertirle, señor juez, que sin duda usted se convertirá  en una celebridad después de este interrogatorio. Pero tratarán de destruirlo física y profesionalmente. Y a mi me harán lo: mismo. Nunca olvide la cuenta que acaba de abrir con la Cosa Nostra: nunca podrá ¿Sigue usted  a dispuesto a interrogarme?»

Esta frase  escrita por el juez Giovanni Falcone -que fue asesinado por la Mafia en 1992- en el libro Cosa Nostra, fue pronunciada por Tommaso Buscetta, el más conocido de los arrepentidos de la Mafia italiana. Resultó premonitoria, y muestra con justeza el poder del Pulpo, el otro nombre de la sociedad criminal más conocida. Por su parte, Buscetta estaba solo en el mundo: todos sus parientes y allegados, un total de 32 personas, habían sido eliminados por la Cosa NostraNuestra cosa– en italiano-, nombre que le dan sus miembros pues, al parecer, el término Mafia es exclusivo de los no iniciados.

El triángulo de la muerte…
Según la tradición oral, los orígenes de la Cosa Nostra se remontan al siglo XVIII, con los Beati Paoli, una sociedad secreta que luchaba contra los abusos de los nobles. Más adelante a principios del siglo XIX, se organizaron en  Sicilia «fraternidades» compuestas básicamente por campesinos, cuya meta era devolver  la tierra de Sicilia a los campesinos. Pero la Mafia nació realmente en la década de de 1860, después del logro de la unidad italiana, en el «triángulo de la muerte», formado por las ciudades sicilianas de Palermo, Trapani y Agrigento.

mafia italiana, la cosa nostra

Entonces era normal que las bandas de merodeadores robaran el ganado de los grandes propietarios, se entregaran al vandalismo en las granjas y en los poblados y aterrorizaran a la población. En lugar de recurrir a los carabineros, los nobles y los terratenientes habían adquirido la costumbre de dirigirse al jefe de «familia» local –el mafioso-en caso de robo, lo cual resultaba más eficaz. Éste, al corriente de las actividades ilegales en su región, entablaba negociaciones con los bandidos y les recompraba el ganado a bajo precio. El propietario recuperaba sus bienes, y aportaba a la organización una suma que representaba alrededor de un tercio del valor de lo recuperado.

Al principio, la Mafia estaba conformada por pequeñas familias independientes, pero se fue desarrollando con el tiempo en forma de bandas organizadas, dirigidas por un capo (jefe) mañoso. Para entonces, estas bandas ya no estaban constituidas sólo por campesinos, sino también por médicos, abogados y representantes de todos los sectores profesionales.

En 1874, el prefecto Rasponi escribía desde Palermo al ministro del Interior: «El rico se vale del mafioso para protegerse del bandolerismo, o lo utiliza para conservar una preponderancia que está viendo reducirse debido al progreso de la libre empresa.» Poco a poco se amplió el objetivo de la Mafia: desarrollar un aparato capaz de gobernarse y crecer de manera autónoma. Se trataba, ni más ni menos, de resistirse, aunque fuera mediante la violencia, ante una justicia oficial impotente.

Palermo era su plaza fuerte, y ahí vivían las familias burguesas terratenientes. ¿Qué mejor lugar para ejercer la función de intermediario y de arbitro entre campesinos, pequeños propietarios, granjeros o colonos? El Estado italiano no se opuso verdaderamente a ello sino hasta una fecha relativamente reciente: era evidente que algo saldría ganando.

El primer ataque serio del poder central contra la Mafia fue efectuado por el gobierno de Mussolini, con ayuda del prefecto Cesare Morí, y adormeció provisionalmente sus actividades delictivas, basadas en el chantaje, la apropiación de mercados públicos y el robo; habría de reaparecer aprovechando el desembarque aliado que tuvo lugar en 1943: Salvatore Luciano -más conocido como Lucky Luciano, un miembro de la Mafia siciliana inmigrado a Estados Unidos, sirvió de intercesor entre ella y las fuerzas aliadas.



Esto permitió, según las palabras del general Patton, «la Blitzkrieg (guerra relámpago) más rápida que haya conocido la historia».

La nueva Mafia
Con el advenimiento de los gobiernos democratacristianos, después de la guerra la Mafia recuperó todo su poder. Y aunque en los primeros tiempos sus fechorías estuvieron limitadas a su campo de acción habitual extorsión económica, chantaje, tráficos diversos, no atacaba de frente al Estado.

En 1963 estalló una guerra de clanes que terminó con la toma del poder de la Cúpula -el centro de decisiones que regulaba las actividades de las diversas familias- por el clan de los Corleonese (habitantes del pueblo de Corleone, situado a una hora de camino de Palermo). Al mismo tiempo, empezó una terrible ola de atentados contra carabineros, jueces, periodistas -«los cadáveres exquisitos»-, que culminó el 3 de septiembre de 1982 con el asesinato, en Palermo, del general Dalla Chiesa, recién nombrado prefecto de la capital

siciliana. Lo siguieron después el diputado Salvo Lima y los jueces antimafia Paolo Borsellino y Giovanni Falcone. Una nueva Mafia, más sangrienta, había nacido; su mejor representante, Salvatore Runa -apodado Toto Riina o la Bestia-, detenido en 1993, tenía, entre sus trofeos, cinco jueces, dos procuradores, dos directores de la policía, un coronel y un capitán de carabineros, un periodista, los secretarios generales de Sicilia de los dos partidos italianos, el presidente del gobierno regional siciliano y el general Dalla Chiesa…

La aparición de esta nueva forma de la Mafia podría deberse a dos factores: por una parte, la locura de algunos hombres que quisieron -y en muchos casos pudieron- controlar el Estado italiano (se sospechaba formalmente que el antiguo presidente del Consejo, Giulio Andreotti, había pertenecido a la Cosa Nostra); por otra parte, las cuantiosas ganancias que reportaba el tráfico de heroína a partir de las postrimerías de la década de los setenta.

Actualmente, la mayoría de los dirigentes de la Mafia italiana están en prisión, pero en una entrevista que apareció en el periódico romano La República, Buscetta declaraba: «Éste es, o más bien hubiera sido, el momento perfecto para dar el golpe de gracia […] pero nadie quiere darlo […] Tengo la impresión de que ya no existe en el Estado la determinación que se tenía después de la muerte de Falcone y de Borsellino […] Veo a los magistrados atrapados entre amenazas de represalias mafiosas […] y las dificultades , que les plantean los políticos.»

Camorra, Ndrangheta y Sacra Corona Unita

La Mafia no es la única organización criminal italiana. Aunque son menos importantes, pero igualmente peligrosas, otras tres organizaciones con estructuras muy semejantes -la Camorra, de Napóles, la Ndrangheta, de la Calabria, y la Sacra Corona Unita, con sede en la región de Apulia– controlan regiones enteras.

La Camorra apareció en Nápoles a principios del siglo XIX, época en que era una coalición poco sólida de grupos criminales de barrio. Hasta la década de los sesenta, practicaba una delincuencia de nivel modesto: extorsión, robo, contrabando de tabaco. Después de los setenta, con el impulso de su jefe, don Michele Zaza, actualmente en prisión, los camorristas entablaron un acuerdo con las mafias siciliana y estadounidense: ellos les facilitarían, para el transporte de la droga, los medios logísticos necesarios para sus diversos tráficos, especialmente marítimos.

En cuanto a la Ndrangheta, su nombre se origina en la palabra griega andragathos (hombre bravo), y se inició en Calabria a fines del siglo XIX. Es una federación de unas 140 familias, a menudo quebrantadas por venganzas seculares. Su influencia se deja sentir en las provincias de Reggio di Calabria y de Catanzaro. Cada ndrina (partida de malhechores, o familia) procura controlar una situación local. Sus actividades son múltiples: supervisión de las tierras, dominio del comercio del aceite y de los cítricos, tráfico de cigarrillos, extorsión, adjudicaciones públicas y secuestros.



Esta organización, que no tiene ramificaciones internacionales, permanece al margen del tráfico de heroína, y provee material logístico sin intervenir en el «trato»; pero una considerable emigración calabresa hacia el norte de la península ha dado lugar al establecimiento de la Ndrangheta en las orillas de los Balcanes para el tráfico de estupefacientes con Europa.

Más misteriosa aún es la Sacra Corona Unita. que nació a finales de la década de los setenta en Apulia, y más exactamente en los puertos de Tárenlo y Brindis!. Al parecer, este grupo calabrés se formó en respuesta ante una tentativa de colonización de Apulia por la Camorra.

El emplazamiento de la región frente a los Balcanes, es ideal para el tráfico de armas en un sentido y para el de heroína; en el otro. Este caso continuará… El tráfico de estupefacientes es, definitivamente, el rasgo común de todas estas organizaciones.

Las impresionantes ganancias generadas por este tráfico las han impulsado ; extenderse y a invertir en Europa, y lavan el dinero en Francia, en Suiza y en Alemania tomando el control de restaurantes, casinos, hasta de bancos y compañías aseguradoras Fue en Francia, en un «escondite» de Niza donde el camorrista Michele Zaza se había refugiado antes de su detención.

Fuente Consultada:
Los Últimos Misterios del Mundo Reader´s Digest
Crónica Loca de Víctor Sueiro
Almanaque Insólito Tomo 4 Irwing Wallace

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