Maravilla Natural de Argentina Cataratas del Iguazu Historia





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Maravillas Naturales de Argentina: Cataratas del Iguazú

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Parque Nacional Iguazú

Creado en el año 1934 con una misión bien definida, la de proteger y conservar las Cataratas del Río Iguazú, el Parque Nacional Iguazú fue declarado en 1986 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con la firme intención de preservar una de las mayores bellezas naturales que comparten Argentina y Brasil.

Es importante mencionar que el Parque Nacional Iguazú, que además de la espléndida selva subtropical, posee también las imponentes Cataratas, siendo sin dudas éstas su principal atractivo, fue inscripto en la lista de los Patrimonios Mundiales básicamente por dos razones. Primero, por su belleza natural extraordinaria, y por otra parte debido a que sirve de hábitat para una gran cantidad de especies animales en peligro de extinción.

Con una extensión de más de 67000 hectáreas, el parque se divide virtualmente en un sector brasileño y uno argentino, ya que se extiende a través de la frontera que separa ambos países. Mientras tanto, las Cataratas de ambos lados, en conjunción abarcan más de 3 kilómetros de extensión, y posee una altura que llega a los 80 metros.

Maravilla Natural de Argentina Cataratas del Iguazu Historia

Emplazado a menos de 5 kilómetros del Paraguay, dentro del noreste de la provincia argentina de Misiones, el límite norte de la reserva natural y el parque está trazado por el espléndido Río Iguazú. Se sabe que dicho territorio fue habitado hace más de 10000 años por la cultura nativa denominada Caingangues, quienes se dedicaban a la caza y la recolección.

Luego, los aborígenes se desplazaron dejando paso a los Tupí-Guaraníes, quienes incorporaron en el lugar nuevas técnicas para la explotación agrícola, y a su vez fueron desplazados por los conquistadores españoles y portugueses en el siglo XVI. En este sentido, es importante destacar que el primer europeo que visitó la región fue Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien llegó a estas tierras en el año 1542, y posteriormente, para 1609 desembarcaron las misiones jesuitas.

No obstante, la cultura de los Tupí-Guaraníes aún se conserva en el lugar, sobre todo a través del nombre legado de aquellos pobladores, ya que el Río Iguazú fue bautizado de esta manera por ellos, nombre que en guaraní significa “agua grande”.

En sí, el Parque Nacional Iguazú fue creado oficialmente el 9 de octubre de 1934, a través de un decreto nacional, generando de esta manera un área protegida de reserva natural no sólo para conservar las Cataratas del Iguazú, sino también para proteger el hábitat de una flora y una fauna únicas.

El área en la que se emplaza el Parque corresponde a un sector de un gran meseta que fuera formada hace más de 135 millones de años, precisamente en la Era Mesozoica, debido a la vertiente constante de lavas basálticas. Aquella lava que recorrió más de un millón de kilómetros cuadrados en la región, abarcado zonas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, dio como resultado una superficie de capas intercaladas compuestas por arenisca y basalto.

Hoy, el Río Iguazú, que se inicia en la zona de la Serra do Mar con una elevación de 1.300 metros, fluye hacia el oeste a través de más de 500 kilómetros hasta el Río Paraná. Mientras tanto, las bellas Cataratas del Iguazú, que se emplazan en la zona oeste del Parque, se encuentran formadas por una inmensa extensión de agua que al caer de alturas de aproximadamente 80 metros producen una de las cascadas más espectaculares del mundo.



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Son más altas incluso que las Cataratas del Niágara, y poseen más del doble de ancho, con un total de 275 cascadas distribuidas en forma de herradura a lo largo de más de tres kilómetros del Río Iguazú. Esto ha sido probablemente lo que llevó a la escritora Eleanor Roosevelt a asegurar: “Pobre Niágara”, cuando se halló frente a la majestuosa belleza de las Cataratas del Iguazú.

Además de su majestuosa belleza natural, que en gran parte lo aportan las Cataratas, el Parque Nacional Iguazú es el hábitat elegido por una destacada cantidad de especies raras y en peligro de extinción, tanto en lo que respecta a la flora como a la fauna.

En lo que se refiere a su vegetación, es importante destacar que su riqueza está dada gracias a su excelente clima subtropical húmedo, con inviernos de temperaturas que no descienden de los 14° y veranos calurosos con temperaturas que pueden llegar a trepar más allá de los 42°, completándose con abundante precipitaciones durante todo el año, y una humedad que oscila entre el 75% al 90%.

Esto ha permitido que la flora del lugar sea abundante y rica, donde se encuentran presentes más de 2.000 especies diferentes, entre las que se destacan los imponentes árboles de más de 30 metros de altura.

Helechos, lianas y epifitas son la principal atracción de la zona superior del bosque subtropical, con una selva que ocupa más del 90% de la superficie del parque. Mientras tanto, en las orillas del Río Iguazú se asientan las diferentes especies de árboles, entre los que podemos encontrar el ceibo, elegida como la flor nacional de la Argentina.

Sin lugar a dudas, otro de los aspectos destacables del Parque Nacional Iguazú, como ya lo hemos mencionado, reside en la espectacular fauna que alberga en su territorio, dentro del cual se incluye más de 60 especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios, gran parte de los cuales se encuentran en estado de vulnerabilidad o en peligro de extinción, por lo que se considera al espacio como una reserva natural que asegura la subsistencia de dichas especies.

Entre los mamíferos que habitan el lugar, se destacan distintos tipos de nutrias, el jaguar, el ocelote, el puma, el venado matacán, el oso hormiguero, el ciervo de las pampas, el mono negro aullador, el carpincho, el chimango caracara, el caimán de cresta y la víbora urutu.

Por otra parte, el Parque Iguazú alberga alrededor del 44% de la avifauna de la Argentina, siendo en su mayoría especies residentes del lugar, tales como la perdiz, el águila arpía, el guacamayo, el loro de pecho rojo y cola blanca, entre otros. Mientras tanto, ocupan su sitial de honor los reptiles, entre los que se incluyen la víbora de cascabel y la víbora Urutu, propia de la región.

Gracias a la conservación permanente y la protección del lugar por ser Patrimonio de la Humanidad, hoy todos podemos disfrutar de este escenario, que es majestuoso, impresionante, espectacular, y que en definitiva no alcanzan las palabras para definir tanta belleza reunida en un solo lugar. Un espacio en el planeta que quizás nos acerque al paraíso.




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