La Libertad de Pensamiento y Expresion:Respeto y Derechos



La Libertad de Pensamiento y Expresión

El respeto a la libertad y dignidad humana comienza por el respeto a la intimidad de su ser: su pensamiento y su conciencia.

Que los hombres puedan pensar, expresar y difundir su pensamiento con plena libertad es una exigencia de la dignidad humana y un postulado democrático.

En este post estudiaremos la importancia que tiene el respeto a la libertad de pensamiento y de expresión, como las garantías de que deben gozar la prensa y demás medios de difusión de ideas.

También veremos también la responsabilidad que implica el uso correcto y acorde al bien común de estos medios de difusión.

libertad de prensa y pensamiento

Podemos enunciar las  características fundamentales del liberalismo:

la sobrevaloración de la libertad individual;

el optimismo que lo lleva a esperar que el bien común se producirá espontáneamente por coincidencia de los intereses y actividades individuales; y que, en la práctica, conduce al dominio del más hábil y fuerte produciendo injusticias sociales;

la disminución de la esfera de acción gubernamental a la que se le asigna como misión mantener el orden y no la promoción del bien común.

También hemos analizado las características del totalitarismo:

desconfianza sistemática en la libertad humana;

restricción o anulación de los derechos de individuos y grupos;

 ampliación de la órbita de acción gubernamental;

asignación al estado de la dirección y conducción de todas las actividades sociales, económicas y culturales.

La democracia personalista concibe al hombre como es, con su bondad natural y sus malas inclinaciones, también naturales; con su responsabilidad y capacidad de amor, juntamente a su egoísmo y sus pasiones.

Compagina libertad con autoridad, espíritu de iniciativa privada, con intervención estatal.

La libertad es el medio esencial que tiene el hombre para desarrollar su responsabilidad, su espíritu de iniciativa y su personalidad propia.

Donde no hay libertad el hombre no puede lograr sus fines, ni desarrollar armónicamente su persona.

Donde no hay autoridad eficiente no existe la justicia, ni el orden; la prosperidad, ni la paz social.

Sin autoridad el hombre no puede gozar de sus derechos porque sobreviene el dominio y la opresión por los más fuertes social o económicamente.

La democracia respeta y fomenta las libertades, pero no se opone al poder eficiente, justo y con real autoridad.

Se opone en cambio al poder arbitrario o incontrolable.

El enunciado: «toda la libertad que sea posible, toda la autoridad que sea necesaria«, sintetiza su concepción social, política y económica.

En las democracias debe observarse el principio de la íntegra y plena libertad, según el cual la libertad debe concederse en el máximo grado que sea posible, y no debe restringirse sino en lo estrictamente necesario para salvar el bien común.

Pero al mismo tiempo, la autoridad estatal en ningún momento puede dejar de velar por el bien de todos y de cuidar que los grupos o individuos social o económicamente más fuertes no atropellen las libertades y derechos de los más débiles.

Es conveniente tener presente estos principios al hablar de libertad de pensamiento y de libertad de prensa.

Que la democracia reconozca y aliente la máxima libertad posible de pensamiento y de expresión, no significa que la autoridad no tenga el derecho y el deber de velar para que estas libertades sean usadas responsablemente y de acuerdo al bien común.

La libertad de expresión ha sido calificada como «la más difícil de las libertades».

La historia y la experiencia nos enseñan que lo primero que hacen los regímenes totalitarios es restringir y anular estas libertades, que sin libertad de prensa la democracia se convierte en un mito y los derechos humanos quedan sin protección y son atropellados.

También la historia y la experiencia nos enseñan hasta qué punto se abusa de la libertad de prensa para destruir, para injuriar y calumniar, para dividir un pueblo o para defender intereses inconfesablemente ilegítimos.

Con el pretexto de libertad de prensa se montan enormes sistemas de difusión que, más que servir a la comunidad, sirven’ a grupos ideológicos y a entidades económicas y financieras.

Pero es un hecho cierto que la democracia y el respeto al hombre comienzan por el respeto a la libertad de pensamiento y de expresión.

Quien estima la libertad debe correr los riesgos de la misma libertad, y saber que habrá hombres que abusarán de ella.

Es común oír repetir que en lugar de libertad de pensamiento debería hablarse de libertad de expresar el propio pensamiento o de libertad de expresión; que el pensamiento es actividad espiritual e interna, y sobre ella no caben presiones.

Sin embargo las ciencias modernas nos enseñan que existen técnicas y procedimientos psicológicos y sociales capaces de influir en el ser interno del hombre, creando condicionamientos y presiones subconscientes que impiden el desarrollo espontáneo del pensamiento y de la voluntad, y predeterminen a los hombres sin que ellos lo adviertan.

Los regímenes totalitarios han usado y usan tales procedimientos. También a veces los usa la llamada «acción psicológica».

La libertad de pensamiento incluye, pues, un doble derecho:

1. derecho a pensar libremente, es decir, sin condicionamientos psico-sociales ilegítimos;

2. derecho a expresar las ideas, convicciones, opiniones, anhelos, etc., mediante los distintos medios de difusión y comunicación.

LA PRENSA LIBRE

La prensa está constituida por el conjunto de publicaciones escritas, libros, revistas, folletos, periódicos, etc.

También suele usarse el nombre para designar únicamente a las publicaciones periódicas y en especial a los diarios que transmiten noticias o comentarios de actualidad.

Libertad de prensa es el derecho de publicar sin trabas arbitrarias las propias ideas, difundirlas, defender los propios intereses, y expresar, defender y difundir las opiniones mediante diarios, revistas y órganos de publicidad.

Es parte de una libertad más amplia, la libertad de expresión que consiste en que a través de la palabra, la prensa, el libro, la radio, la televisión, etc., los hombres pueden expresar sus opiniones, defender sus intereses, propagar sus ideas, manifestar sus preferencias, sus quejas,, sus aspiraciones.

La libertad de prensa incluye tres derechos fundamentales, estrechamente relacionados.

1. Derecho a estar informado y recoger la información adecuada sobre los sucesos que afectan a la vida comunitaria y la respectiva obligación que tienen de proporcionarla los funcionarios, instituciones y organismos correspondientes.

2. Derecho de los distintos grupos sociales o ideológicos a poseer y usar los medios de comunicación adecuados a sus propios fines.

3. Derecho de todos los miembros de la sociedad, individuos, entidades y grupos a tener acceso a los medios de comunicación.

Como todas las libertades, la libertad de prensa crea las obligaciones que surgen de su uso responsable.

No debe confundirse libertad de prensa con el libertinaje que lleva a la propalación de rumores infundados, a la calumnia, a la injuria, a la destrucción de reputaciones ajenas, a la tergiversación intencionada de los hechos, a la información deformada, a la defensa de intereses ilegítimos.

La expresión de las propias ideas y la defensa de los propios intereses deben adecuarse a las normas que imponen la justicia, la verdad y el respeto a las opiniones y fama de los demás.

Vinculado a la libertad de prensa se encuentra el llamado derecho de réplica: cuando alguien se siente atacado o injustamente aludido por la prensa puede exigir al diario su rectificación, o contestar a través del mismo.

La Constitución Nacional garantiza la libertad de expresión:

— El art. 14, entre los derechos de que gozan todos los habitantes de la Nación enumera el «de publicar sus ideas sin censura previa».

— El art. 32 establece: «El Congreso Federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella jurisdicción federal».

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice:

— Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión…» (art. 18).

— «Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Este derecho incluye el de no ser molestado por causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones; y el de divulgarlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio que sea» (art. 19).

La democracia reconoce a los ciudadanos, como miembros y partícipes activos de la comunidad, el derecho a tener opiniones e ideas propias, expresarlas y difundirlas.

Donde la libertad de expresión se ve restringida o anulada, la democracia ha dejado de existir.

• Su función social y política:

De tal magnitud es el desarrollo que en los últimos años ha tomado la prensa y tan trascendental su influencia que ha sido llamada con razón el cuarto poder.

Son muy escasos los ciudadanos que a través de diarios, revistas, radio, televisión, etc., no reciben la influencia diaria y continua de la prensa.

Mediante ella le llegan las noticias, los acontecimientos, los problemas, las ideas, todo lo que afecta a los distintos grupos y actividades humanas tanto en el orden nacional, como en el mundial.

Hasta hace no muchos años, pocos hombres podían estar informados de los distintos problemas y en comunicación con numerosos grupos.

Hoy gracias a la difusión y progreso de los medios técnicos de comunicación, prácticamente todos los hombres están en contacto y con información respecto a todos los problemas sociales.

Los modernos medios de comunicación han puesto al alcance de toda la sociedad, además de las informaciones, múltiples beneficios culturales.

Conocer lo que pasa en otras regiones y en otros pueblos, oír una conferencia de un especialista, escuchar un concierto, asistir a una representación artística, eran privilegio de reducidos núcleos sociales.

Hoy los hombres pueden leer los mismos diarios y revistas, escuchar las mismas radios, ver los mismos programas de televisión, y las mismas películas cinematográficas.

Ademásde extender la cultura, las técnicas modernas han traído lo que se llama su democratización: informaciones, comentarios, espectáculos artísticos han dejado de ser privilegio de un grupo y de ellos puede participar todo el pueblo.

Este formidable poder de la prensa y de los medios de comunicación crea las respectivas obligaciones.

Es un instrumento de incalculable eficacia para mejorar el nivel social y cultural de los pueblos, para alentar todo género de ideas e iniciativas benéficas, para defender la libertad, la justicia y la paz, para desarrollar el sentido de responsabilidad y colaboración social, para lograr el entendimiento entre hombres y pueblos, para hacer un mundo más justo y más humano.

Es deber de la prensa contribuir a elevar el nivel cultural de los pueblos y lograr un mejor entendimiento y unión de los hombres.

La prensa comunica noticias, opiniones, ideas, problemas no sólo a individuos y familias, sino a multitudes.

Su poder puede usarse para fomentar la unión y comprensión, como también para sembrar confusión y división, y para aumentar las tensiones y rencores sociales.

La prensa debe servir a la comunidad.

Uno de los servicios más importantes que pueden prestar los hombres que trabajan en ella es la de ser fieles a su misión: presentar los hechos como son, sin parcelaciones ni deformaciones, facilitar el diálogo entre los grupos, defender sus propias ideas y puntos de vista respetando las ideas y puntos de vista de los demás.

La misión del periodista requiere, además de capacidad profesional, gran entereza y valentía, amor a la justicia y a la verdad.

Son muchos los intereses sociales y económicos que presionan para que ciertos hechos se oculten, para que medidas gubernamentales se obtengan o se anulen conforme a sus intereses, para que ciertas reivindicaciones no prosperen.

Como la mayor parte de la prensa y de los medios de comunicación sobreviven económicamente gracias a la publicidad comercial, las presiones creadas por los grupos económicos y financieros pueden ser muy fuertes.

Pero la prensa, convertida en cuarto poder, tiene las responsabilidades para con la comunidad, que crea su mismo poder.

También la prensa contribuye de manera decisiva a la formación de la opinión pública.

Es ella quien proporciona la información, presenta los problemas, trasmite los comentarios, refleja los distintos puntos de vista.

Es deber de la prensa, además de dar la información objetiva y completa de los problemas, ilustrar la opinión dando los elementos de juicio necesarios a sus lectores y haciendo ver las posibilidades de las diversas soluciones.

IMPORTANCIA DE LA PRENSA COMO ÓRGANO DE COLABORACIÓN CON EL ESTADO Y DE ORIENTACIÓN DE LA OPINIÓN PUBLICA

En una concepción democrática la prensa presta gran ayuda y colaboración a la acción gubernamental.

1. Sirve de medio de comunicación entre gobernantes y gobernados.

Por ella los gobernantes pueden, además de informar, trasmitir sus proyectos, sus dificultades, y solicitar el apoyo y colaboración de los gobernados.

A través de la prensa los gobernantes recogen los deseos, las inquietudes, los problemas, las aspiraciones de los distintos grupos sociales y políticos.

2. Los gobernantes democráticos deben dar cuenta de su gestión al pueblo, solicitar su aprobación e indagar su voluntad.

Esta función la cumplían tradicionalmente ante las cámaras de representantes de pueblo.

Hoy, gracias a los medios de comunicación, pueden cumplirla directamente.

Mediante comunicados, conferencias de prensa, respuesta a las preguntas de los periodistas, los gobernantes dan cuenta de su gestión y del porque de las medidas tomadas o a tomar. +También por la prensa reeiben la expresión de las ideas, pareceres y opiniones de los grupos y entidades sociales.

3. El derecho de crítica es esencial en la sociedad democrática.

Las mayorías gobiernan, pero todos, mayorías y minorías, tienen derecho a dar a conocer sus ideas favorables o desfavorables a la gestión gubernamental, a defender sus intereses y sus opiniones.

Esta función de crítica se realiza en gran medida por la prensa y los medios de comunicación social.

También  hemos visto la importancia que tiene para la sociedad la existencia de una opinión pública libre; ilustrada y vigorosa.

Medio fundamental por el que la opinión pública se expresa es la prensa. De allí la importancia de que a la prensa tengan acceso todos los grupos sociales, ideológicos, políticos y culturales de la sociedad.

Cuando la prensa está dominada por grupos ideológicos o económicos la opinión pública aparece deformada.

PRENSA DE IDEAS:

Suelen distinguirse dos tipos de prensa: la prensa de información y la prensa de ideas.

La prensa de información tiene como característica su afán de ofrecer una información completa y objetiva de hechos y noticias, y de hacerlo con entera imparcialidad, sin definirse en favor o en contra de los distintos sectores sociales o ideológicos.

El problema de la prensa de información es que funciona en forma de empresas comerciales y su desenvolvimiento depende de su capacidad publicitaria.

• Corre un doble riesgo:

1. en su afán de aumentar los lectores, y con ello su interés publicitario, ceder a la tentación del sensacionalismo;

2. para aumentar o no perder la publicidad que la sustenta, ceder a los intereses o imposiciones de las grandes entidades industriales o financieras, no atreverse a disgustarlas y terminar perdiendo su independencia.

La prensa de ideas es la prensa creada para ser expresión de las ideas y opiniones de diversos grupos ideológicos, partidarios o doctrinarios.

La libertad de prensa incluye el derecho de los diversos grupos y sectores a tener sus propios órganos de expresión y difusión a través de los cuales expresan y difunden sus ideas, imparten sus directivas, dan información y formación a sus propios componentes, buscan allegar nuevos adherentes.

La pluralidad de los grupos y de las ideas es fomentada en las sociedades democráticas.

Esta pluralidad se refleja y expresa en la prensa de ideas.

Es deber de la prensa de ideas mantener la altura en las discusiones, polémicas, y expresión de opiniones y puntos de vista. También es deber suyo el respeto a las personas e ideas de sus adversarios.

El riesgo de la prensa de ideas es degenerar en pasquinismo o convertirse en sectaria.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Importancia de la Educación En El Desarrollo de una Sociedad Democrática

Una sociedad democrática es un pueblo capaz de gobernarse a sí mismo.

Supone ciudadanos capaces de juzgar con criterio propio y de participar con responsabilidad en la vida y marcha de la comunidad.

Sin un pueblo educado, intelectual y moralmente maduro, no es factible establecer, ni mantener, un sistema democrático.Democracia a su vez significa respeto a los derechos humanos.

Pocos derechos son tan fundamentales en las sociedades modernas como el derecho a la educación y formación técnico-profesional.

Donde la educación, incluso en sus niveles más altos, no está abierta a todos los sectores sociales, no hay democracia.

Educación y democracia están íntimamente vinculadas.

educacion segun pepe mujica

La Educación y El Poder Crítico Para Analizar y Tomar Decisiones Que Nos LLeven Por El Camino de La Libertad y Bienestar

NECESIDAD DE EDUCAR A LA SOCIEDAD

No existe democracia sin un pueblo educado y maduro.

Educación y democracia están estrechamente ligados.

Más que una forma política, la democracia es una aspiración a construir un orden de convivencia social que tenga como base el reconocimiento de la dignidad y libertad humana y como fin el desarrollo integral de la persona.

Donde no se da una creciente preocupación por la educación de todos los miembros de la comunidad esta aspiración queda frustrada.

Es inútil pretender crear un orden democrático, sin que «simultáneamente los beneficios de la educación se extiendan a todos los sectores del pueblo.

Dos son las razones fundamentales que vinculan indestructiblemente democracia y educación:

1. La democracia exige la activa y responsable participación de todos en la vida política y en las actividades de la comunidad. Donde no hay educación suficiente no puede esperarse que los hombres desarrollen el sentido de responsabilidad, ni que estén capacitados para una activa participación comunitaria.

2. La democracia parte del reconocimiento pleno de los derechos de la persona humana y tiende a su realización, Donde no hay una seria preocupación por la formación cultural, técnica y profesional de todos los miembros de la sociedad, incluso de los sectores más humildes, se está negando de hecho uno de los derechos fundamentales del hombre.

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Cuando carecemos de educación, nos cuesta mas entender y analizar a nuestros futuros representantes de gobierno.

En ningún otro sistema es tan imperiosa la necesidad de que la educación se extienda a todos los sectores de la población como en la democracia.

Otros sistemas políticos pueden reposar sobre la capacidad y responsabilidad de un grupo social.

La democracia reposa sobre la capacidad y responsabilidad de todo el pueblo.

«Hay que educar al soberano», suele repetirse.

La afirmación es exacta.

Es un postulado democrático fundamental el reconocimiento de la soberanía popular, de que es el pueblo quien debe designar los gobernantes y señalar los objetivos básicos de su acción.

En otras palabras, la democracia parte del reconocimiento del «poder del pueblo», que en la practica tiene como expresión el «poder de las mayorías».

Todo poder que puede ser usado sin capacidad y responsabilidad es un grave peligro.

También es un peligro el poder y gobierno de las mayorías cuando no están preparadas para ejercerlo con responsabilidad.

La historia demuestra que el peligro de las democracias es la demagogia y que por influencia de los demagogos los pueblos que no están culturalmente preparados fácilmente se convierten en «masa».

El poder de las mayorías con frecuencia se ha usado para oprimir a las minorías y para exaltar a un dictador.

Sólo un pueblo consciente puede establecer y mantener un orden democrático.

La democracia postula hombres con criterios propios, con capacidad de reflexión personal, capaces de entender los grandes problemas que afectan a la comunidad, de interesarse por ellos y de tomar parte activa en su solución.

Un pueblo entre cuyos miembros no se han extendido los beneficios de la educación y la cultura puede aspirar a un orden democrático para el futuro, pero no puede todavía establecerlo.

Para establecer un ordenamiento democrático no basta la capacidad y responsabilidad de un grupo dirigente que cree el ordenamiento jurídico, establezca los cuadros económicos y sociales, encauce las distintas actividades.

Hace falta la responsabilidad y participación de toda la comunidad.

Aristóteles y Platón daban como característica de la democracia, no la designación de los gobernantes mediante elecciones, sino mediante sorteo.

Puesto que todos eran iguales, y no todos podían gobernar, el sorteo daba a todos igualdad de posibilidades.

Suponían que todos los ciudadanos estaban capacitados para ejercer el poder.

Y en efecto, algo de razón no les faltaba: los ciudadanos eran un grupo de hombres libres, con suficiente cultura, en medio de una muchedumbre de esclavos.

No sucede lo mismo en las actuales democracias.

Dada la complejidad de nuestras modernas sociedades y la multiplicación de sus problemas, la función política requiere hombres de especial pericia y capacitación.

El futuro de las sociedades democráticas depende de la capacidad que tenga el pueblo para elegir a los mejores y más capaces de sus miembros.

Lo cual no será posible si el pueblo no tiene una suficiente elevación educacional y cultural que le permita discernir entre los distintos candidatos y sus programas de gobierno.

La Democracia Como Forma de Gobierno del Pueblo: Principios y Tipos –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Una sociedad democrática no se da sin libertad y sin activa participación ciudadana.

No hay democracia donde no hay hombres auténticamente libres, conscientes de su dignidad, de sus derechos y de sus obligaciones, dispuestos a exigir de todos el respeto a sus derechos y a cumplir por convicción con sus obligaciones.

Tampoco hay democracia donde no hay participación activa y universal del pueblo en la vida política y en todas las actividades fundamentales de la comunidad.

La participación activa para ser positiva requiere como condición la capacidad y la responsabilidad.

Sin educación del pueblo no puede esperarse, ni uso responsable de la libertad, ni participación constructiva de todos en el quehacer político y social.

De donde está patente la necesidad y la urgencia de la educación para la democracia.

La necesidad de educar al pueblo surge también de otra fuente: el respeto de la concepción democrática por los derechos de la persona humana entre .los cuales se encuentra el de participar equitativamente de los beneficios culturales de la vida en comunidad.

Todos los hombres, por el solo hecho de ser hombres, tienen derecho a una formación cultural que les permita el desarrollo de sus potencias espirituales e intelectuales, y a una instrucción y formación técnico-profesional que les permita enfrentar las necesidades de la vida y ser útiles a la comunidad.

Toda sociedad justa debe respetar y fomentar este derecho.

En ninguna sociedad, mucho menos en una democracia, la educación, la cultura, la formación técnica o profesional, puede ser privilegio de un grupo social o económico.

LIBERTAD Y CULTURA:

La palabra cultura proviene del término latino cultura, que significa cultivo y se usa para designar el desarrollo y perfeccionamiento, el «cultivo» de las potencias espirituales del hombre.

Dos son las acepciones fundamentales de la palabra:

1. Cultura es el desarrollo y refinamiento de las dotes y cualidades espirituales del hombre tanto individuales como sociales, el dominio que ejerce mediante el espíritu del mundo material, el cúmulo de conocimientos aprendidos.

Así, decimos de tal hombre que tiene cultura, para significar que ha desarrollado sus capacidades humanas espirituales. O decimos de un pueblo que «carece de cultura», para significar su escaso desarrollo espiritual.

2. Cultura se usa también para designar el producto del desarrollo espiritual de un grupo humano, de un pueblo o de una época; sus modos de obrar, de pensar, de expresarse; el conjunto de sus costumbres, leyes, instituciones; las obras técnicas, artísticas y científicas que ha producido, etc.

Así hablamos de la cultura griega o de la cultura hotentote; de la cultura primitiva o de la cultura moderna, etc.

Aquí entendemos cultura en su sentido genérico, como desarrollo de las potencias del hombre que le permiten realizar más plenamente su persona, dominar la naturaleza y la técnica, producir obras en que se expresa su capacidad creadora y lograr formas de convivencia más elevadas.

Hablar de cultura equivale a hablar de desarrollo intelectual y espiritual del hombre.

Donde no existe libertad social y política no puede existir desarrollo espontáneo y fecundo de las fuerzas creadoras del hombre.

Libertad y desarrollo cultural van siempre estrechamente unidos.

La libertad a su vez, para ser bien empleada, requiere desarrollo espiritual, responsabilidad personal.

Libertad sin responsabilidad se convierte en libertinaje y conduce al caos social.

La cultura requiere libertad y la libertad requiere cultura. La ignorancia conduce a la demagogia y la demagogia, a la tiranía.

De aquí la importancia que en las sociedades democráticas se da a la cultura y la preocupación para que ella no sea patrimonio de un grupo selecto, sino que se extienda por todos los sectores de la población.

La democracia reconoce el derecho de todos los hombres a participar suficientemente de los benenficios de la cultura y procura poner a su alcance los medios necesarios para ello.

El derecho del hombre a la educación y a la cultura se ha convertido en uno de sus derechos fundamentales en las modernas democracias.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma:

— Toda persona tiene derecho a la educación…

— La instrucción elemental será obligatoria.

— La instrucción técnica y profesional debe ser generalizada.

— El acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de sus méritos respectivos (art. 26,1).

— La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana (art. 26,2).

— «Toda persona tiene derecho a tomar libremente parte en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten» (art. 27).

• El Concilio Vaticano II afirma, a su vez:

— «Se debe procurar enérgicamente que tanto en lo económico como en lo político, tanto en el orden nacional como en el internacional se tomen decisiones fundamentales por las que se reconozca y se ponga en práctica en todas partes el derecho de todos a la cultura humana y civil, conforme a la dignidad de la persona humana…

— Es preciso proveer a todos de bienes culturales suficientes…

— Hay que procurar que los hombres realmente capaces puedan alcanzar el nivel de los estudios superiores…

— Se debe procurar asimismo que todos adquieran conciencia del derecho a la cultura y de la obligación que tienen de cultivarse…».

Biografia de Juan XXIII Papa Bueno Vida y Obra Pontificia – BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Juan XXIII, en su encíclica Pacem in Terris, hablando de los derechos humanos dice:

— «Nace de la naturaleza humana el derecho a participar de los bienes de la cultura, el derecho a una instrucción fundamental y a una formación técnico-profesional acorde con el grado de desarrollo de su propia comunidad política.

Se debe facilitar el acceso a los grados más altos de la instrucción según los méritos personales, de modo que los hombres puedan ocupar puestos y responsabilidades en la vida social conforme a sus cualidades».

LA INSTRUCCIÓN COMO BASE DEL PENSAMIENTO VIVO:

Instrucción proviene del verbo latino instruere que significa colocar, ordenar, ajustar, construir.

La instrucción es el conjunto de conocimientos intelectuales, técnicos, profesionales, útiles y prácticos con que se enriquece la mente humana.

Aunque con frecuencia se usan indistintamente instrucción y cultura sus conceptos son distintos. Instrucción implica una suma de conocimientos; cultura, el desarrollo de las potencias humanas.

Un hombre instruido es un hombre que «sabe»; un hombre culto es que además, es capaz de pensar por sí mismo y entender los diversos problemas que afectan al hombre y a la sociedad.

Se puede ser instruido sin tener cultura suficiente.

De un ingeniero que fuese un gran especialista en motores a turbina, y cuyos conocimientos no abarcaran otros sectores diríamos que es un hombre instruido, incluso que es un sabio, pero no diríamos que es un hombre culto. Pero no se puede ser culto sin tener una instrucción suficiente y variada.

Importa a la sociedad y al desarrollo personal de cada uno que los hombres, además de instruidos, sean cultos.

La instrucción es necesaria en las sociedades democráticas y está en la base, sustentando su capacidad de obrar y pensar.

Un pueblo ignorante es un pueblo incapaz de desenvolverse y gobernarse por sí mismo.

Dos motivos principales podemos señalar por los cuales es importante en las modernas sociedades democráticas que la instrucción esté difundida en todos los sectores de la población:

1. porque sin instrucción, es decir, sin acopio de conocimientos suficientes no es posible la cultura, el desarrollo de las capacidades intelectuales y espirituales;

2. porque, es la instrucción la que nos provee de los conocimientos intelectuales, técnicos y profesionales que nos posibilitan desempeñar tareas útiles y necesarias a la comunidad y enfrentar con éxito la lucha por la vida.

Quien no tiene suficiente instrucción no es verdaderamente libre porque no puede desenvolverse por sus propios méritos en la sociedad y estará siempre dependiendo de otros.

LA CULTURA GENERAL COMO MEDIO DE ELEVACIÓN DE VIDA DE LA SOCIEDAD

El bien común de la sociedad, o sea el cúmulo de condiciones sociales, jurídicas, económicas, técnicas, culturales, que permiten a todos sus miembros la satisfacción total de sus necesidades y en desarrollo de su persona es obra de todos los individuos y grupos que constituyen la comunidad, bajo la dirección v control del estado.

Los gobernantes son los gestores y responsables del bien común.

El realizarlo es obra del esfuerzo conjunto de todos.

Donde la educación y cultura no se extiende a todos los grupos sociales habrá necesariamente grupos incapacitados para hacer aportes benéficos y eficientes al bien de la comunidad, con daño para todos.

La elevación del nivel cultural es más necesario aún en las sociedades modernas, por sus características propias.

Las modernas sociedades se industrializan cada día más. Reposan sobre la organización del trabajo y de la productividad.

Aprovechan al máximo los recursos económicos, técnicos y humanos.

La capacidad del trabajo organizado y en colaboración es esencial en ellas.

Elevar el nivel de vida común exige técnicos, investigadores, científicos, intelectuales, etc.

Que se aprovechen todas las energías vitales y fuerzas creadoras.

El desarrollo económico y el progreso social están en relación directa con el grado de cultura y de formación intelectual y técnica de un pueblo.

La experiencia nos muestra que pueblos con muy escasos recursos naturales pero con buena preparación cultural y técnica han logrado un alto grado de desarrollo y un elevado nivel de vida.

Otros, en cambio, a pesar de contar con inmensos recursos naturales, no pueden salir de su etapa de subdesarrollo por la carencia de preparación cultural y técnica de sus miembros.

La existencia de sectores sociales a los cuales no llegan los beneficios de una cultura e instrucción suficiente:

1. es contrario a la democracia, porque se priva a grupos humanos de derechos fundamentales;

2. es contrario al bien de la comunidad porque hay muchos talentos y capacidades humanas que se pierden por no tener posibilidades de estudios superiores.

En las sociedades democráticas los más altos grados de la educación y formación técnica están abiertos a lodos los sec-lorcs, sin distinciones sociales o económicas, sin otras exigencias que el talento y la dedicación.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

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Enlace Externo:• Bobbio, Norberto (1978). Democracia y dictadura, enciclopedia Einaudi

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