La Democracia Liberal Principios Concepto Sufragio Restringido Resumen




El régimen político es el conjunto de reglas, normas e Instituciones que en una sociedad regulan la lucha por el ejercido del poder. La vigencia de un régimen político de democracia liberal —tanto en una monarquía constitucional como en una república— significa, en primer lugar, Ja aceptación de que la fuente del poder reside en el pueblo y que éste la delega a los gobernantes.

De acuerdo con este principio, los gobernantes aceptan que su poder tiene límites. Estos límites se derivan del reconocimiento de un conjunto de derechos y garantías en relación con la vida, bienes y actividades de los habitantes del país.

La vigencia de un régimen político de democracia liberal significa también la división de las funciones legislativas, judiciales y ejecutivas de gobierno; y el reconocimiento y vigencia del derecho de los ciudadanos de participar en la elección y ejercicio del gobiérnela través, del sufragio en elecciones periódicas.

Desde el siglo XIX en adelante, los regímenes políticos de democracia liberal fueron más restringidos o más amplios de acuerdo con el menor o mayor número de habitantes reconocidos como ciudadanos con derecho a voto.

EL CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA LIBERAL
En el período comprendido entre 1850 y 1914, la sociedad burguesa debió enfrentar un problema político fundamental: el de su democratización. Para los gobiernos de la segunda mitad del siglo XIX la democracia política era un problema porque permitía la participación en el gobierno de la mayor parte de la población. Y como esa mayoría era pobre —y cada vez más a partir del desarrollo del capitalismo—, los grupos sociales con poder económico y político pensaban que no estaba capacitada para dirigir los asuntos públicos en una dirección que asegurara un mayor bienestar para todos los integrantes de la sociedad.

En diferentes momentos de la segunda mitad del siglo XIX, la democracia liberal se consolidó como régimen político en los Estados Unidos de América y en casi toda Europa —en los países de la región occidental antes que en los de Europa oriental—, poco a poco, se fue difundiendo también en otras regiones del planeta, como América Latina y el Japón, por ejemplo. Sin embargo, los gobiernos que impulsaban el establecimiento de constituciones liberales y asambleas soberanas elegidas por sufragio, por otro lado, limitaban el derecho a votar y a ser elegido de la mayor parte de los ciudadanos varones y de todas las mujeres.

Esta contradicción reflejaba el sentimiento de los grupos sociales más poderosos: aceptaban la democratización como inevitable pero temían sus resultados. En cada sociedad, el problema de establecer un régimen político de democracia liberal y avanzar en la democratización real de la política tuvo desarrollos particulares y las situaciones resultantes fueron también diversas.

El liberalismo se había ido conformando como una corriente ideológica a partir de las ideas del filósofo inglésJohn Locke (1632-1704) y de los franceses Montesquieu (1689-1755) y Jean Jacques Rousseau (1712-1778). A mediados del siglo XIX, afirmaba los siguientes principios como los fundamentales que debían organizar la vida de los hombres en sociedad: el reconocimiento de que los hombres son libres e iguales en derechos: a la vida, a la libertad, a la seguridad, a la felicidad y a la propiedad privada, individual e ilimitada; la aceptación de que la autoridad del Estado se originaba en el acuerdo o pacto que los integrantes de una sociedad realizaban entre sí para poner límites a sus propios derechos y asegurar la convivencia; la vigencia de un Estado de derecho limitado en su poder y en sus funciones por la Constitución y las leyes que protegen jurídicamente los derechos de los individuos. El liberalismo fue la ideología de los grupos burgueses cuyo poder social y económico crecía junto con el desarrollo del capitalismo industrial.

Desde mediados del siglo XIX, entre los liberales comenzó a desarrollarse un movimiento democrático que, sin dejar de lado los principios del liberalismo, se propuso avanzar hacia un mayor grado de igualitarismo en la organización política de las sociedades. Los liberales .reformistas comenzaron a proponer reformas en la organización política de sus sociedades con el objetivo de permitir una mayor participación del conjunto de la población en la elección y en el ejercicio del gobierno a través del sufragio universal.

Fue frente a este movimiento democrático que, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a afirmarse el conservadurismo. En las primeras décadas del siglo, los conservadores se diferenciaban de los liberales afirmando que la monarquía, la organización eclesiástica, la familia, la propiedad privada, el sistema de privilegios y las corporaciones profesionales eran instituciones divinas y que la autoridad del Estado existía para defenderlas. Estas ideas expresaban, en esa época, los intereses de los grupos privilegiados del antiguo régimen.

Más tarde, a medida que avanzaba el reformismo democrático, se consideró conservadores a los grupos de la burguesía que se oponían al establecimiento del sufragio universal y a otras reformas políticas, que tendían hacia la democratización. Frente a este problema, los conservadores justificaban su oposición afirmando que las mayorías sólo podían expresar la voluntad de los más ignorantes pero en ningún caso la verdad.

lucha por los derechos civiles

La lucha por el sufragio femenino. Desde mediados del siglo XIX, un número cada vez más grande de mujeres se incorporaban a las actividades laborales. Y al tiempo que lo hacían, comenzaban a reclamar por la igualdad de sus derechos cívicos. Una de las demandas principales fue el derecho al voto. Y para lograrlo organizaron su lucha a través de huelgas de hambre y manifestaciones callejeras. Sin embargo, recién a principios del siglo XX alcanzaron el derecho al sufragio: en Estados Unidos fue en 1920 y en Gran Bretaña en 1928. En otros países las reformas recién se produjeron hacia 1940. En la imagen podemos observar una concentración pública de mujeres sufragistas realizada en Nueva York, en 1915.

LAS DEMOCRACIAS LIMITADAS



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“Entre 1880 y 1914 la mayor parte de los Estados occidentales tuvieron que resignarse a lo inevitable. La política democrática no podía posponerse por más tiempo. En consecuencia, el problema era cómo conseguir manipularla… Por ejemplo, se podían poner límites estrictos al papel político de las asambleas elegidas por sufragio universal. Se podían mantener también elementos -del sufragio calificado, que exigía un determinado nivel de educación para poder votar. Además se podía influir en el número de votos que cada partido podía obtener manipulando los límites de los distritos electorales (teniendo en cuenta que en las diferentes regiones del territorio vivían mayoritariamente miembros de un determinado grupo social). Finalmente, las votaciones públicas podían suponer una presión para los votantes, especialmente cuando había señores poderosos u otros jefes que vigilaban el proceso.”

Eñe J. Hobsbawm, historiador inglés contemporáneo, La era del Imperio

Fuente Consultada: Historia Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elisalde-Vázquez





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