Artistas del Quattrocento Obras de Arte



LOS ARTISTAS DEL QUATTROCENTO

Siguiendo las huellas de la antigüedad, los arquitectos tomaron prestados de las ruinas romanas el medio punto, que reemplazó al arco partido ojival, la columna clásica de capiteles jónicos y corintios, en vez del haz de columnatas de las catedrales del siglo XIII, los frontones griegos coronando puertas y ventanas, en lugar de los remates góticos dentados, las decoraciones geométricas, etc..

Tipos de Capiteles

Buscaron formas regulares, equilibradas y de proporciones armoniosas. En escultura, los modelos fueron las estatuas greco-romanas o los bajorrelieves; el esplendor de los cuerpos desnudos desplaza a las formas veladas de la Edad Media. La Historia Antigua y la Mitología proporcionan nuevos temas a los pintores que, hasta entonces, no habían representado más que escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, o de vidas de santos.

Ciertamente, el catolicismo siguió siendo fuente principal de inspiración, pero los temas sagrados fueron manejados, a menudo, «a la antigua», y los artistas trataron con el mismo estilo y el mismo fervor las Anunciaciones y las anécdotas mitológicas, glorificando tanto a la Sagrada Familia como a Baco o Venus.

En la abundancia, única en la historia, de obras maestras inspiradas en el nuevo espíritu, Florencia ocupa un lugar privilegiado, como Atenas en la época de Pericles.

Brunelleschi (1377-1446), al construir San Lorenzo y el Duomo (la catedral), abrió el camino a los Bramante y a los Palladio, utilizando lo principal de griegos y romanos: fachadas a la antigua, frontones geométricos y arcos de medio punto. San Lorenzo evoca las basílicas romanas. Ghiberti (1378-1455), en los diez bajorrelieves de la segunda puerta del Baptisterio, crea la ilusión del espacio y vuelve a encontrar la ciencia de la flexibilidad y del modelado de los bajorrelieves romanos.

Duomo,

Donatello (1386-1466) osa, con el David en bronce del Bargello, esculpir un cuerpo desnudo de adolescente, vibrante de vida. En pintura, si Fra Angélico es el último de los grandes artistas de la Edad Media, Masaccio (1401-1428) puede ser considerado corao uno de los padres del arte moderno.

Con Pablo Uccello (1397-1475), se vuelven a encontrar las leyes de la perspectiva, el relieve plástico de los cuerpos, el realismo y la preocupación por la verdad. Botticelli (1445-1510) es uno de los representantes más típicos de este arte preciso, descriptivo, imbuido de antigüedad, pero cargado de significación intelectual y abstracto, que le confieren una rara originalidad. Se puede considerar la «Primavera» como el símbolo de este Renacimiento.

La LLegada de la Primavera , Botticelli

Mantegna, que inicia su carrera en Padua y muere en Mantua, merece el sobrenombre de «Viejo Pagano», hasta tal punto estuvo impregnado del sentimiento profundo de la antigüedad, ya sea en el «Triunfo de César» o en las escenas de la «Vida y muerte de Cristo». ¿Y quién puede olvidar la perspectiva de frontones y columnatas que acompaña la «Flagelación» de Piero della Francesca?

Obra de Mantegna, Cristo Sostenido por Ángeles

Federico de Montefeltre, Obra de Piero de la Francesca

En su origen, el término designa, solamente, los estudios liberales, litterae humaniores, por oposición a la Teología.

El Humanismo es, por consiguiente, el estudio profano. Ahora bien, en cuestión de cultura profana, la única materia entonces disponible es el estudio literario de los textos greco-latinos.



Ciertamente, el Humanismo se propone, en principio, poner las nuevas luces al servicio de la fe y del estudio religioso; pero, por un movimiento natural, se empieza a estudiar este legado, por sí mismo, hasta que este análisis del hombre no cristiano inspira una confianza tal en la naturaleza humana que puede limitar la participación de Dios.

Nacidos en los albores del siglo XIV, Petrarca (1304-1374) y Boccaccio (1313-1375) fueron los primeros humanistas. Petrarca debió su gloria, en vida, a su epopeya latina, «África», donde narra la segunda guerra púnica, y fue honrado en Roma, en el Capitolio, con un verdadero triunfo (1341).

Petrarca

En el siglo XIV había nacido, con Petrarca en  particular,  una profunda corriente que será designada con el nombre de Humanismo por oposición a la teología. El humanista debe, según Raleigh, «cultivase como una rosa y entrenarse como un caballo de carreras». Un siglo después, surge toda una generación de grandes espíritus  científicos.

Dio el primero el ejemplo de pasión por la antigüedad, al escribir un auténtico himno a Cicerón, y al celebrar a Homero. «Los recuerdos, las hazañas, los hombres ilustres de los antiguos, me producen una alegría magnífica y de tal modo inestimable que, si el mundo pudiera saberlo, se asombraría de que me agrade tanto conversar con los muertos y tan poco con los vivos» (Epístolas Familiares, VI). Boccaccio fue, asimismo,  apasionado de la antigüedad;   su Decomerón», primera obra maestra de la prosa italiana, es ya el anuncio de una época febril, sensual y ávida de placeres y de diversiones. Se impone una nueva ética: aunque respetuosa de la religión establecida, rebasa la ética cristiana.

La filosofía griega, aprendida por Petrarca y Boccaccio a través de Cicerón y Séneca, les lleva a buscar la paz en la vida y no en la oración, en el culto del factor individual y personal y no en una sublimación de la personalidad para llegar a Dios.

Tal curiosidad e independencia, no podían ser satisfechas por la enseñanza caduca y anquilosada de la escolástica, que dispensaban las universidades de tipo clásico, más o menos antiguas: Bolonia, Padua, Florencia, Siena, Perusa, Roma… De este modo, toda una enseñanza se desarrolla al margen de estas universidades, a expensas de las cortes de los príncipes o de las comunidades.

De todos los rincones de Europa afluyen los humanistas a estos focos intelectuales, activos y brillantes, que llegan a ser las cortes italianas, asegurando una difusión general del Renacimiento. Los libros y las bibliotecas particulares se ponen de moda, como la Biblioteca Vaticana fundada por Nicolás V, punto de cita de los humanistas. Hay una verdadera pasión por descubrir manuscritos de los autores antiguos.

El famoso Poggio Bracciolini (1459), empleado de la Cancillería Pontificia y después favorito de los Médicis y Secretario de Florencia, recopila gran cantidad de ellos. El Cardenal Bessarion funda en Venecia la Biblioteca Marciana; Lorenzo Valla, con la crítica de textos, funda la filología moderna. La revelación de los textos antiguos adquiere, gracias a la imprenta, las proporciones de una auténtica invasión.

Entre 1465 y 1480, la imprenta se introduce en los principales países de la Europa occidental. Los grandes impresores, los Aldo en Venecia, Plantin en Amberes, Froben en Basilea, los Tournes en Lyon, los Estienne en París y Ginebra, son los artesanos del Renacimiento.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre



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