La Educación Hebrea o de los Judíos Antiguas Escuelas en Israel



La Educación Hebrea o Judíos
Formación de los

Cuadro histórico. — Los judíos constituyeron una pequeña tribu del desierto y después de varias emigraciones se establecieron, probablemente alrededor de 1500 a. C, en el valle del Jordán. Tras un breve período en que bajo el reinado de David y Salomón constituyeron un pueblo unido, éste se escindió en dos reinos: Israel y Judá, cuya capital sagrada era Jerusalén.

En el interin una potencia grande y ambiciosa iba creciendo: Babilonia, que sojuzgó a Jerusalén y llevó cautivos unos diez mil judíos. Aunque muchos volvieron a Jerusalén, en definitiva no llegaron a ser independientes. La patria judía formó parte del imperio persa en los siglos VI y V a. C, cayendo bajo la influencia de la cultura griega, tras la conquista de Alejandro.

En tiempos de Cristo había un Estado judío, regido por un rey un tanto helenizado, Herodes, que constituía una especie de reino indígena dentro del complejo Imperio Romano, pero había también miles de judíos dispersos por todas partes en barrios específicamente judíos, en ciudades tales como Alejandría, Corinto, Antioquía. En el año 70 el emperador romano Tito destruyó Jerusalén iniciándose la diáspora o dispersión de los judíos por todo el mundo. Mas la voluntad de perdurar, hizo que dos mil años después de su destrucción el país de Israel haya vueltr a aparecer en el mapa político del mundo. Los judíos fueron los primeros que llegaron a creer en un Dios único.

El documento más notable de este pueblo es el Antiguo Testamento, reunión de libros de diversos escritores, unos de tipo histórico, otros son preceptos sacerdotales, otros aforismos y oraciones. En tiempos de Cristo se había reunido este material, convirtiéndose en una colección sagrada. Unidos después a los Evangelios, o libros escritos por contemporáneos de Cristo, formaron lo que llamamos Biblia.

Educacion de los judíos

Una escuela judía con sus alumnos sentdos sobre alfombras

Carácter. — El rasgo predominante de la educación hebrea fue la transmisión de una doctrina revelada por Dios. La eficacia de esta educación residía en el excelente sistema de formación doméstica conocida desde la época patriarcal. El padre transmitía a sus hijos el conocimiento de la ley, que Moisés había recibido de Dios. Al mismo tiempo que les enseñaba las prácticas religiosas y sociales los ejercitaba en la lectura, la escritura y el cálculo, alimentándose el sentimiento patriótico con el conocimiento de los libros históricos del Antiguo Testamento. El ideal pedagógico fue formar al hombre virtuoso, piadoso, honesto, capaz de realizar los designios de Dios y de su pueblo.

Cuando el pueblo judío gime bajo el yugo extranjero, la educación se propone, ante todo, rehabilitar la raza, conservar las tradiciones y salvaguardar la unidad nacional. Después de la cautividad de Babilonia (538 a. C), se agudizó en los hebreos el sentimiento de su nacionalidad y el cataclismo sufrido les hizo buscar los medios para conservarla.

En esta época surgen como complemento de la educación familiar, las primeras instituciones educativas que tuvo el pueblo de Israel y se formaron  las primeras escuelas para enseñar el hebreo que se había olvidado durante la cautividad. Simultáneamente se desarrolló una cultura superior que formó escribas (denominación propia de Egipto) o peritos en leyes, y los rabinos o intérpretes de la ley. Animados de un gran nacionalismo, se esmeraban en buscar determinado sentido a la tradición, lo cual dio origen a la doctrina conocida más tarde por el Talmud.

El libro de la Sabiduría enumera los conocimientos que ha de poseer el hombre docto: debe saber la disposición del orbe (geografía) y las propiedades de los elementos (física), la razón de los tiempos (cronología), las mudanzas de las estaciones y situaciones de las estrellas (astronomía), la naturaleza de los animales y la fiereza de las bestias (historia natural), la variedad de las plantas y la virtud de las raíces (medicina).

Enseñanza elemental. — La escuela elemental es una institución tardía. De ella no nos habla la Biblia, sino el Talmud (II d. C.) El rabino José ben Gamala (64 d. de C.) impuso a todas las ciudades la obligación de tener una escuela y si la ciudad tiene un río que la divide en das, tendrá por lo menos dos escuelas.

Autorizaba también la apertura de escuelas privadas como medio de promover la competencia entre los maestros: “la rivalidad, decía, acrece la ciencia“. Si el número de alumnos, dice el Talmud, no pasa de 25 habrá un solo maestro; a partir de este número la ciudad pagará un ayudante; si pasan de 40, la escuela será regenteada por dos maestros.

Se dio la mayor importancia a la elección de los maestros. Se prefería, por su experiencia, a los ancianos. Eran objeto de mucha consideración y se los llamaba “antorchas de Israel”, “príncipes del pueblo”, “columnas de la sociedad”. El Talmud llega a decir: si el maestro y el padre necesitan vuestro auxilio, atended primero al maestro y después al padre, pues éste nos ha engendrado para la vida del mundo mientras que el otro os proporciona la eterna.

Los hebreos ponían en juego procedimientos sugestivos. Enseñaban el alfabeto por medio de entretenimientos o historias relacionadas con cada una de las letras. Algunas veces llegaban a emplear pastelillos o letras de dulce. Predominaba la enseñanza oral. La repetición y el repaso eran los dos principios capitales de su pedagogía. El Talmud aconseja repetir cuatrocientas veces lo que no haya sido suficientemente entendido. Los pedagogos no dejaban de practicar este consejo. Las recapitulaciones o repasos se hacían los sábados y los días de fiesta.

Para .dar más animación a la recitación se empleaba la forma dialoguística, entablando con .habilidad discusiones entre maestro y discípulo o sólo entre los alumnos.

La antigua disciplina era severa. En el libro de los Proverbios se dice: “El que ahorra la vara aborrece a su hijo; mas el que le ama le instruye prudentemente. La vara y la reprensión comunican la sabiduría; mas el niño entregado a su voluntad, será afrenta de su madre. El que ama a su hijo, lo azota con frecuencia, para que no se le aleje cuando fuere mayor y no ande mendigando por las puertas de sus vecinos. Doblega su cerviz en la mocedad y golpea su lomo mientras es niño, para que no se haga duro y te niegue la obediencia y sea dolor para tu alma”.



El Talmud muestra más blandura: “El niño debe ser castigado con una mano y acariciado con las dos”. Sólo a título de excepción admitían los rabinos los castigos corporales. En caso de desobediencia o de pereza inveterada se retiraba el pan a los culpados. Hasta era lícito aplicarles el zurriago, si se tenía por conveniente.

Apreciación. — La historia atestigua que el pueblo judío fue sumamente adicto a sus tradiciones religiosas y nacionales. En la antigüedad los israelitas despreciaron las ciencias y la investigación filosófica. Los doctores de la ley temían las infiltraciones mitológicas de las naciones extranjeras. Cuando se dispersaron por el mundo influyeron en la cultura de occidente.

Sus academias proyectaron un vivo resplandor durante la Edad Media, singularmente en épecas agitadas que sofocaron casi por completo en varios países el cultivo de las letras y de las ciencias. Sirvieron de transmisores de muchos conocimientos que aprendieron en Oriente, de los árabes y de los persas. Profesaron la medicina, enseñaron lenguas orientales y abrieron nuevos rumbos a la especulación mística y filosófica con las cavilaciones extraordinarias de la Cabala, la cual considera ciertos números como misteriosa expresión de verdades trascendentales.

En España, durante el siglo XI, brillaron en todas las ramas del saber. Famosas fueron las escuelas de Toledo, Granada, Narbona, Padua, Módena, Génova y Roma. Estas escuelas desaparecieron en el siglo XIV, pero los judíos no rompieron sus relaciones amistosas con la ciencia, y cuentan con un número admirable de sabios, artistas y literatos.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –





OTROS TEMAS EN ESTE SITIO



Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *