Historia del Falso Cirujano: Ferdinand Demara



HISTORIA DEL IMPOSTOR FERNAD DEMARA: Ladrón de Identidad

Ferdinand Demara: El falso cirujano

Durante las décadas del cuarenta y el cincuenta, todo el mundo se mantuvo pendiente de las noticias relacionadas a un hombre conocido como el “Gran Impostor”.

Se trata de Ferdinand Demara, quien por aquella época viajó a lo largo y ancho de todos los Estados Unidos desplegando sus estafas, refugiado en las más diversas personalidades, simulando ser por momentos oficial de la Marina, cirujano en otras oportunidades, profesor y ocupando así las más variadas profesiones.

Ferdinand Demara

Su historia comienza el 21 de diciembre de 1921 en Lawrence, Massachussets, cuando llega a este mundo un niño bautizado como Ferdinarnd Waldo Demara Jr.

Su nacimiento se produjo en el seno de una familia acomodada, ya que su padre se desenvolvía como operador de cine.

Con la gran depresión de los años treinta, la familia quedó en bancarrota, por lo que debieron mudarse a un barrio pobre de Lawrence.

Mientras el pequeño Ferdinand crecía, su interés por el cristianismo se volvió más profundo.

Por otra parte, quienes lo conocieron aseguran que poseía una memoria fotográfica y un alto coeficiente intelectual, hechos que le fueron propicios para convertirse posteriormente en el Gran Estafador.

Demara se dio cuenta de que había descubierto un modo fácil de obtener credenciales falsos. Pronto tuvo papeles que le identificaban como Robert Linton French, doctor en Psicología de Stanford y antiguo becario de investigación en Yale.

Mientras se encontraba de regreso a su casa en Lawrence, robó un montón de papeles en blanco al sacerdote de su parroquia y otros en la oficina del Cardenal O’Connor en Boston.

Su devoción religiosa lo llevó a sus 16 años de edad a escaparse de su casa paterna con el fin de unirse a una orden de monjes cistercienses en Rhode Island, en la que se sabe permaneció por varios años.

Con la llegada de la década del cuarenta, y luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, Demara decidió alistarse al Ejército, y fue allí precisamente donde inició su carrera de impostor, usurpando la identidad de otras personas.

Su primer engaño se produjo cuando se hizo pasar por su compañero del ejército, Anthony Ignolia, para lograr una serie de permisos especiales.

Luego de aquello, Demara se refugió en un monasterio cercano a Louisville, Kentucky.

Otro de sus grandes engaños se produjo cuando tomó la identidad de Robert Linton French, un psicólogo religioso, con el fin de comenzar a dar clases en una universidad de Pennsylvania.

Pero aquello no duró demasiado, ya que la personalidad inquieta de Demara lo llevó por otros caminos, usurpando nuevas identidades y llegando a nuevos destinos.

Fue durante aquel período que ocupó el cargo de cirujano en un reconocido sanatorio de Los Angeles, y posteriormente pasó a convertirse en profesor en el St. Martin’s Collage del estado de Washington.

Finalmente la Justicia logró encontrarlo y encarcelarlo, aunque lo cierto fue que no cumplió condena por sus mentiras, sino que fue arrestado por el FBI por deserción al Ejército, lo que lo llevó a cumplir sólo 18 meses en prisión.

Una vez libre, Demara volvió a las andadas.

Después de unos pocos engaños, Demara se recluyó en un monasterio católico en Maine, donde se dio a conocer como el Hermano Juan.

Allí Demara tuvo la oportunidad de conocer a un joven médico llamado Joseph Cyr, de quien quedó totalmente impresionado por sus habilidades médicas.

Aquello hizo que Demara eligiera a Cyr como su próximo objetivo.

Enseñó Psicología durante un año en una iglesia escuela de Chicago, pasó unas semanas en otro monasterio católico de Milwaukee y después fue nombrado deán de la Escuela de Psicología de Gannon Collegt en Erie (Pensilvania).

Tenía planeado establecer «una sociedad de seglares piadosos para instruir a la juventud católica», que se iba a llamar Sociedad Piadosa de San Marcos. Sin embargo, una discusión con su superior ofendió su dignidad y se marchó.

Usurpando la identidad de Cyr, Demara cometió uno de sus máximos fraudes. Bajo dicha identidad se presentó en una oficina de reclutamiento de la Marina Real de Canadá en la provincia de New Brunswick, y se alistó bajo el nombre de Dr. Joseph Cyr.

Con esa identidad, Demara participó de la Guerra de Corea desenvolviéndose como cirujano.

Claro que antes leyó cuanto libro de medicina halló a su alcance, memorizando cada uno de los procedimientos quirúrgicos básicos.

Aunque resulte ilógico, el Gran Impostor logró realizar con éxito un total de 16 operaciones en combatientes heridos, incluyendo cirugías complejas de tórax y amputaciones.

Su desenvolvimiento en el combate lo convirtió rápidamente en un héroe, por lo que las hazañas del supuesto Dr. Cyr comenzaron a ser noticia en los periódicos canadienses y de todo el mundo.

En una oportunidad, la madre del verdadero Dr. Cyr se topó con un artículo periodístico en el que hablaban de la gran labor que su hijo estaba realizando en el campo de combate.

Inmediatamente, la mujer alertó a las autoridades sobre el engaño, asegurando que su hijo se encontraba trabajando en New Brunswick, Canadá.

Fue entonces cuando la Marina Real de Canadá deportó a Demara a los Estados Unidos, pero sin presentar cargos contra él.

Al regresar a su país natal, Demara continuó asumiendo identidades falsas, aunque ya ninguna de ellas llegó a los límites con los que había llegado bajo el engaño como médico cirujano de la Marina.

Sin embargo, su desmedido interés por las ciencias médicas lo llevaron en 1955 a convertirse en el Dr. Benjamin Jones, cumpliendo funciones en una prisión de Texas.

Pasaron dos años para que fuera descubierto el nuevo engaño, y Demara fue arrestado en North Haven, Maine.

Sin embargo, logró escapar y se refugió en la isla de Penobscot Bay, donde asumió la identidad de Martin Godgart, un profesor de escuela secundaria, pero aquel fraude también fue descubierto y fue enviado a prisión durante seis meses.

Los engaños continuaron durante toda su vida, hasta que finalmente murió el 7 de junio 1982, a la edad de 60 años.

ARCHIVO DE FALSIFICADORES
PERSEGUIDO POR su PROPIA IDENTIDAD

Después de quedar al descubierto Demara, vendió su historia a la revista Life por 2.500 dólares, luego intentó perderse en el anonimato.

Trabajó durante algún tiempo en un instituto de Massachussets para orientar a niños, y después de eso (como Ben W. Jones) trabajó primero de contable y luego de vigilante en una prisión de Huntsville (Tejas).

Pero la fotografía que apareció en Life le daba alcance y entonces tenía que huir deprisa.

Como Frank Kingston, cuidó a niños con síndrome de Down; como Jefferson Baird Thorne, enseñó inglés, francés y latín en un colegio de Winchendon (Massachussets), y como Martin Godgart fue ayudante de un colegio en una diminuta isla situada frente a la costa de Maine.

Terminó su carrera con su propio nombre, ayudando a enfermos y moribundos en un hospital de Anaheim (California) donde murió de un ataque al corazón a los 61 años de edad.

Graciela Marker Para Planeta Sedna

Ver: El Caso de la Gran Teresa de Francia

Fuente Consultadas:
Fraudes, estafas y falsificaciones de Brian Innes
Diccionario de la Ciencia de Sanchez Ron
Lo Que Oculta la Historia de Rayner Ron Stapley
Wikipedia

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